domingo, 27 de diciembre de 2015






Iglesia de San Juan de Dios de Cádiz


La Hermandad de la Santa Caridad es una asociación privada que vive bajo el amparo del Derecho Canónigo, pertenecen a la Iglesia, pero no son Iglesia.
En el año 1262 Alfonso X el Sabio conquista Cádiz, expulsa a los árabes y empieza a amurallar la ciudad, (hoy Barrio del Pópulo), en una punta construye un castillo sobre el teatro romano y en la otra punta manda a construir una iglesia que él le pide al Papa que le dé la dignidad de Catedral porque él quiere ser enterrado en dicha Iglesia, el Papa le concede la dignidad de Catedral, pero él no es enterrado ahí, los hijos lo entierran en Sevilla,
En 1400 existe en Cádiz la Hermandad de la Misericordia, que se dedica a atender enfermos y a enterrar difuntos, y esta hermandad solicita permiso y se le concede construir una pequeña capilla con techo a dos aguas y un pequeño hospital, hay un grabado de 1513 donde aparece la capilla.
En 1404 Cádiz tiene dos Iglesias, la Catedral de Santa Cruz y la capilla de la Misericordia.
A través de los años se van construyendo fuera de los muros de la ciudad medieval el barrio Santa Maria, la Iglesia Santa Maria, Santiago, San Francisco, San Felipe, las murallas, se cierra el canal Bahía-Caleta.
En 1596 Felipe II llega un acuerdo con el Papa para combatir el protestantismo, la reina Isabel de Inglaterra que se había hecho protestante le sienta muy mal el acuerdo y promete cargarse al Rey de España.
La ciudad costera más importante que tiene España es, Cádiz y el 30 de junio de 1596  una flota anglo-holandesa al mando de Robert Devereux, II conde de Essex,  incendia y saquea la ciudad.
Queman la Catedral Vieja y esta Iglesia no es muy dañada, pero cuando queman la Catedral, en esta Capilla  montan el Cabildo Catedral a través de Maximiliano de Austria, que era primo de Felipe II, hasta que se restaure la Catedral Vieja, este privilegio le dura hasta el año de 1943………………………………………>







lunes, 30 de noviembre de 2015

viernes, 27 de noviembre de 2015

El Teatro Romano


Los primeros teatros romanos eran estructuras efímeras, levantadas en madera, pues por ley debían de desmontarse después de celebrar una determinada festividad, no fue hasta el año 55 a.C. cuando Pompeyo erigió el primer teatro estable en Roma haciendo que la cavea del teatro apareciera como una grandiosa escalinata de acceso al Templo que coronaba el edificio. Este teatro fue el primero levantado en llano, presentando grandes novedades arquitectónicas tales como una fachada semicircular con varios órdenes de  columnas y arcos superpuestos en altura. Su construcción marcó el inicio de un rápido proceso evolutivo que culminó en la época de Augusto con la erección de los teatros de Marcelo y Balbo en la misma capital. Hacia el cambio de era, el teatro romano aparece plenamente configurado en todos sus elementos y, en este contexto, el de Gades nos ofrece un ejemplo excepcional.
Si bien las representaciones teatrales –ludi scaenici- han sido tradicionalmente  asimiladas a espectáculos escénicos de diferente género. No hay que menoscabar como espacio polivalente al servicio de la vida política y religiosa. Las primeras filas del teatro estaban reservadas a los miembros más destacados de la sociedad, que lucían sus mejores galas, y las restantes eran ocupadas por el pueblo según su condición. Los actores representaban comedias, tragedias y dramas satíricos con el rostro cubierto con máscaras, que con el tiempo fueron sustituidos por el mimo y el pantomimo que con el tiempo alcanzaron mayor popularidad por su carácter reverente y divertido






El teatro Romano de Gades

Se encuentra en el barrio del Pópulo, entre la Catedral Vieja y el Arco de los Blancos, bajo construcciones medievales y modernas, lo que dificulta su excavación. Se descubrió en 1980 y está considerado uno de los mayores edificios de este tipo en España. Es de finales del Siglo I a. C., y fue mandado construir por Balbo. . 


El Teatro Romano de Cádiz (aunque habría que decir mejor de Gades) se “redescubrió” en el año 1980 cuando se estaban desmantelando los talleres de fundición de Vigorito. Hasta entonces había permanecido oculto, ya que Cádiz, al tener falta de suelo, hay que pensar que cada pueblo que se asentaba construía encima de lo anteriormente construido.
Así, el teatro fue abandonado en el siglo III d. de C. Sobre sus ruinas los árabes edificaron construcciones hasta que en el siglo XIII el rey Alfonso X “el Sabio la reconquista trazando sobre él parte de la ciudad medieval.
Se sabe que en los siglos XVI y XVII siguió funcionando, aunque no como teatro. Hoy en día, hay edificios modernos como la guardería municipal que linda con el teatro, edificios que componen el barrio del Pópulo, junto con los restos que quedan de la ciudad medieval impiden el que se pueda excavar el teatro en su totalidad. 
El Teatro de Cádiz tiene ciertas características, que lo diferencian del resto de teatros romanos hallados hasta la fecha, como son:
Es de los teatros más grandes. El diámetro de su cavea es de 120 metros, y su aforo sería alrededor de unos 20.000 espectadores, bastantes si tenemos en cuenta que su población rondaría los 50.000 habitantes.
Es el teatro más antiguo entre los conocidos hasta ahora de la Península.
Es de los pocos edificios públicos de la Hispania Romana a los cuales personajes tan relevantes como Cicerón o el historiador griego Estrabón lo mencionan en sus obras. El mismo Cicerón comenta que en el teatro de Gades se representó una obra escrita por el mismo Balbo, el menor, fundador de la Neápolis, la ciudad nueva y que el actor que lo representó era tan feo y lo hizo tan mal que Balbo lo mandó ejecutar.




Cuenta Estrabón que los gaditanos en un principio vivían en una ciudad muy pequeña; "más Bálbos el Gaditanós, que alcanzó los honores del triunfo, levantóles otra que llaman Nueva; de ambas surgió Didym, cuyo perímetro, aunque no pasa de veinte estadios, es lo suficientemente grande para no sentirse agobiada de espacio". Y así se inició la construcción de la Neápolisla de un teatro que, actualmente, está considerado como el más antiguo y de mayores dimensiones de Hispania, después del de Córdoba. Todo un ejemplo del esplendor que vivió Gades en la Antigüedad clásica.
El edificio se abandonó a finales del siglo III y fue saqueado a partir de la centuria siguiente, aunque en época tardorromana, islámica y cristiano-medieval, los restos de su estructura fueron utilizados como almacenes, cuadras, parte de viviendas, etc.
El Teatro Romano de Cádiz surgió "dentro de los planes urbanísticos de una familia gaditana, los Balbo, en su intención de dotar a su ciudad de importantes edificios públicos, a imitación de su capital, Roma", cuenta el arqueólogo Ángel Muñoz Vicente. Los Balbo proyectaron ampliar el antiguo asentamiento fenicio construyendo otro nuevo junto a él. Este núcleo urbanístico es conocido como Neápolis, y de él se conocen, además del teatro, numerosos restos urbanos excavados en los últimos años. "Igualmente tenemos noticias de la existencia de otro importante edificio público, el anfiteatro, en el barrio adyacente al Pópulo, el de Santa María, en las cercanías de las actuales Puertas de Tierra", apunta Muñoz, para quien el Teatro Romano es "uno de los pocos edificios antiguos de nuestra Península que cuenta con referencias directas de los autores importantes de la época. Así, Cicerón, refiriéndose al mandato político de Balbo en Cádiz, alude a ciertos usos del edificio por este personaje en beneficio propio".
Si los restos del anfiteatro fueron visibles al menos hasta el siglo XVI –su perímetro aparece representado en un grabado de esa época de Antón de las Viñas– el Teatro, por el contrario, estaba ya cubierto, o sus estructuras reutilizadas e integradas en la villa medieval erigida por Alfonso X en el siglo XIII

Del teatro no se sabía nada fuera de los textos clásicos, entre los cuales algunos indicios señalan que ya en el año 44 a.C. se habían representado allí obras de teatro como "Iter", una autobiografía de Lucio Cornelio Balbo "El Menor", para conmemorar su elección como magistrado local y en la que narraba su intervención en las guerras civiles; crónicas posteriores relatan que el propio autor lloró al contemplar la representación y recordar a Julio César, que había sido asesinado sólo unos meses antes. También se habla del teatro en las "Cartas a familiares" de Cicerón (43 a.C.) Asinio Polión, en carta a Cicerón afirma que, en los juegos organizados por Balbo en Gades, había en el teatro catorce filas de asientos reservadas a los caballeros.
Y aunque desde el siglo XVIII existen referencias a subterráneos en la zona –sin duda relacionadas con algunas de las galerías del monumento, y que hablan de pozos que permiten acceder a una rotonda con asientos de mármol, hubo que esperar hasta octubre de 1980 para que, de una manera inesperada y casual, afloraran los restos del Teatro.
A principios del siglo XX, el obispo cedió temporalmente a Rafael Manzano el patio de la Catedral Vieja, que ya sólo era una explanada llena de escombros, para que allí construyera un barco (el vapor "Covadonga"). Luego del "Covadonga" decidió comprar el solar prestado y en él montó una fundición. En 1950 la empresa Manzano se une con la empresa Vigorito (de antiguos italianos afincados en Cádiz) y reservan la instalación para almacenar hierro y suministros marítimos; la gente la conocía como "Almacenes Vigorito". Así estaban las cosas hasta que en 1979 se produjo un pavoroso incendio en los almacenes Vigorito.
En 1980 los sondeos arqueológicos encargados por el Ministerio de Cultura al entonces director del Museo de Cádiz, Ángel Muñoz Vicente, para delimitar la zona de expropiación para descubrir la alcazaba medieval deparara el hallazgo del monumento romano. Posteriores sondeos permitieron localizar las gradas superiores, y, poco a poco, se excavó un tramo de la galería y del graderío.
Hoy, del Teatro Romano perduran un buen número de filas de gradas de la summa cavea y la mayoría de las correspondientes a la media cavea, y se han documentado las gradas inferiores y parte de la orchestra. Hormigón romano, mortero de cal con piedras y un revestimiento de cal son los materiales con los que se construyó el monumento.
Ángel Muñoz indica que el sector superior de la summa cavea ha desaparecido tanto por la utilización de sus materiales para construir inmueble en la época medieval como por la propia acción del mar. Pero junto a este sector socavado se ha conservado "excepcionalmente", dentro de otras construcciones, un tramo de muro curvo que corresponde a la fachada trasera del Teatro, "así como parte del entramado que sostendría el graderío y el inicio de un pasillo o deambulatorio tras la fachada".
Entre esta zona y la primera línea de gradas conservadas se observa también una hilada de sillares de piedra ostionera "que quizás corresponda a la pared lateral de mayor radio de una galería superior, perdida en su mayor parte al arrancar la misma desde la cota de suelo que hoy pisamos". Por el oeste, el graderío se adentra bajo el ábside de la Catedral Vieja, la Casa de Contaduría eclesiástica, la Posada del Mesón y la Casa de Estopiñán, que conserva restos en la planta baja. Y por el extremo oriental el graderío entra bajo la Guardería Municipal y, por consiguiente, bajo los cimientos del castillo medievalOtro sondeo permitió en 1999 comprobar la existencia de otra bóveda paralela a la documentada en Estopiñán y permitía establecer la orientación del monumento y su diámetro: 120 metros.
Para Muñoz, el futuro del Teatro "pasaría por un replanteamiento de la ordenación urbanística actual de un grupo de inmuebles de escaso o nulo valor arquitectónico e histórico" del siglo XIX, "cuyo derribo permitiría sacar a la luz el resto del edificio, pudiéndose visualizar totalmente la 'orchestra', el resto del graderío y la 'scaena' del Teatro más antiguo y el segundo más grande de Hispania"



Tras un laborioso proceso de restauración y acondicionamiento actualmente el edificio está perfectamente acondicionado para visitas, constituyendo un ejemplo significativo de integración de restos arqueológicos en la trama urbana de la ciudad de Cádiz.
El teatro de Gades, al ser muy antiguo, conserva muchas características de los teatros griegos, aunque con adaptaciones hechas por los romanos. Como era corriente hacer por ellos, se utilizó un desnivel del propio terreno para apoyar en la roca gran parte del graderío, que era de hormigón. Las técnicas constructivas son las características de la etapa republicana, sobre todo usaban el hormigón -opus caementicium-, mortero de cal, cascotes y arena que era más resistente y salía más económico que la cantería tradicional.
Todo el graderío en la zona superior e intermedia iba cubierta con un revoco de cal y cerámica triturada, y la zona más cercana a la orchestra llevaba sillares.
Todos los teatros romanos eran en realidad una representación de la sociedad romana y sus clases sociales bien diferenciadas y separadas por pasillos llamados euripos





El graderío está construido en forma de herradura, de semicircunferencia para conseguir la acústica deseada. Está orientado al Norte, hacia el mar divisándose desde las caveas superiores toda la Bahía de Gades. 
El muro exterior, además de para cerrar el edificio, se utilizaba como hoy día hacemos para colocar los anuncios de los espectáculos que se iban a ofrecer mediante rótulos pintados sobre el propio muro.
El porticus era la zona más alejada del escenario, se colocaría aquí la plebe más humilde (sin toga), las mujeres y los niños que no tuvieran educadores privados. A continuación los esclavos siempre de pie, salvo que sobraran asientos reservados a personas libres.
 Cavea. Se denomina cavea al graderío concéntrico de asientos ocupados por los espectadores del teatro. Se organiza horizontalmente en tres sectores o maeniana  denominadas  ima, media  y summa cavea conforme al sentido ascendente de la pendiente. Cada uno se divide a su vez en cunei, sectores triangulares separados entre sí por las escaleras radiales –scalariae- y pasillos –praecinctiones- que permiten el acceso a los asientos –gradus- que eran sillares de piedra. Actualmente solo se conservan en las dos primeras filas pues abandonado el teatro, la piedra debió utilizarse en otras construcciones de la ciudad.
Summa cavea, donde se sentarían los libertos.  Es el sector más elevado, habitualmente coronado con un pórtico columnado. Aunque no se conservan restos materiales se plantean dieciocho cuñas de cinco gradas, divididos por diez escaleras.
 Media cavea, donde se colocaría el público en general, los ciudadanos, los huéspedes, funcionarios públicos. Consta de veinte filas de gradas divididas en diez porciones por medio de nueve tramos de escalera. La parte más alta se encuentra delimitada por un pasillo accesible solo desde la fachada exterior.
La ima cavea es la zona del graderío más cercana al esc enario, más privilegiada por tanto y destinada a las autoridades y personas importantes de la ciudad de la aristocracia. Articulada por cuatro cuñas, por medio de cinco escaleras radiales. A las gradas se accede bien directamente o a través de vomitorios conectados con la galería anular abovedada. Existía una ley que obligaba a reservar las primeras 14 filas a los equites, sector importante que tenía el poder económico en sus manos. En este caso, de Gades se menciona que había 500 équites [2] lo que da idea de la importancia económica que tendría la ciudad entonces. También podemos apreciar desde aquí las huellas de los velarium, que eran grandes toldos sostenidos por postes de madera para proteger al público del sol además de funcionar como elemento para potenciar la acústica del teatro. 
Orchestra. Es la zona semicircular entre el graderío y el escenario. Mientras que en el teatro griego esta zona era de gran utilidad, en el teatro romano se reservaba para los senadores. Estos asientos separados del resto del pueblo estarían señalados para los cargos a los que estaban reservados.
Podium. Plataforma donde actuaban los actores.
Scaena. Portada de dos pisos generalmente, adornado con columnas y estatuas de los emperadores que cerraba el frente del teatro. Solían tener pantallas giratorias para cambiar de decorado y plataformas móviles que trasladaban a los actores a través de la escena o de arriba abajo para representar a los dioses. Utilizaban recursos escénicos como barriles llenos de piedras.





Fundamenta. Son las estructuras o cimientos que sirven de base de sostén  para el teatro, asegurando su estabilidad sobre el terreno y conteniendo la pendiente del graderío
La excavación sólo ha dejado al descubierto una porción del edificio -parte media del graderío y la galería que discurre bajo él- pero por ella podemos hacernos una idea aproximada de sus características. Se levantó aprovechando parcialmente la pendiente del terreno para apoyar sobre ella el graderío. Las ruinas de la escena y el pórtico que se abriría tras la orchestra permanecen sepultadas bajo el caserío del barrio del Pópulo.
Las técnicas constructivas son características de la etapa republicana; sobre la mampostería y el aparejo isodomo (sillares puestos en hiladas iguales) predomina el hormigón, "opus caementicium", mortero de cal, cascotes y arena, de gran plasticidad, resistencia, y sin el costo ni la complejidad de la cantería tradicional. Con él se modeló todo el graderío, que en la zona intermedia y superior iba cubierto con un leve revoco de cal y cerámica triturada, "opus signinum", mientras que en la más cercana a la "orchestra" llevaba un forro de sillares.
Presenta rasgos muy antiguos, con graderío en forma de semicircunferencia prolongada como una herradura, asientos distribuidos radialmente en varios sectores y perfil parabólico en la sección de las gradas para conseguir la acústica adecuada. Disposición similar tienen algunos teatros helenísticos tardíos, cuyos paralelos más cercanos se localizan en el sur de la península itálica y Sicilia.

Estructuras 
Entrando en las ruinas, vemos que la mayor parte de la summa cavea desapareció por la reutilización de las piedras en edificaciones medievales pero se ha conservado un tramo de muro curvo (muy alterado por sucesivas reformas) que corresponde a la fachada; también se ve una parte de un pasillo situado tras la fachada.
Entre esta zona y la primera línea de gradas hay una fila de sillares que pudieron ser de la pared lateral de una galería superior.
A la izquierda las gradas se meten bajo la Catedral Vieja y por la derecha se meten bajo la Guardería Municipal.
El graderío, o cavea, aparece dividido en tres sectores. La summa cavea podría estar basada sobre muros  anulares y radiales y constituida por un armazón de vigas de madera, quizás cubierta con un toldo o velarium apoyado en postes de madera, cuyos hoyos cuadrados de anclaje aparecen en las gradas. Perdura la mayoría de las filas correspondientes a la media cavea y se han documentado las gradas inferiores y parte de la orchestra; los dos sectores inferiores, apoyados sobre galerías abovedadas, se encuentran en muy buen estado de conservación.
Una zanja abierta en el eje del teatro permite observar una pequeña superficie de la zona inmediata a la "orchestra", que estaba separada del graderío por amplio pasillo y antepecho, del que únicamente se conserva el arranque de una de las lajas de piedra que lo conformaban. También se pueden observar los sillares originales que formaban la galería en esta zona y el arranque de la escalera central. 





Otro importante sector excavado es un amplio tramo de la galería que canalizaba la circulación de espectadores para acceder desde el exterior a los asientos de la zona media del graderío, el cual en parte descansa sobre ella. Es de amplias dimensiones y se cubre con una bóveda anular de punto o de cañón. Al igual que en el exterior el material más utilizado es el hormigón. .
Para construirla fue necesario recortar previamente la roca natural y luego, con sillares perfectamente labrados en la misma piedra, se levantó el muro externo, mientras en la parte inmediata al terreno natural se hizo un muro de hormigón de la misma altura. Sobre ambos se dispuso un molde de madera, o encofrado, para formar la bóveda también con hormigón.
En el muro exterior se abren los vanos (o "vomitoria") que comunican con el graderío  y eran para exclusivamente para los que tenían asientos en la –ima cavea-. Construída a modo de cripta y lucernarios para iluminar el espacio de la galería. De los seis accesos al graderío que había se han localizado cuatro. En los accesos observamos huellas de una reforma que debió realizarse cuando el edifico aún estaba en construcción. 
El diseño original disponía una serie de escalones para salvar el desnivel existente entre la galería y el graderío, pero, por causas desconocidas, posiblemente problemas en la evacuación de las aguas pluviales, hubo que elevar el pavimento de la galería y en consecuencia anular parte de los escalones cubriéndolos con una rampa de sillería para salvar el nuevo desnivel.
En las zonas donde se ha destruido la rampa podemos observar que algunos escalones quedaron incluso sin terminar de tallar, labor que debía realizarse una vez colocados. Otros, que sí están acabados, no presentan el desgaste lógico provocado por el uso. Como consecuencia de esas transformaciones fue necesario transformar también la zona superior de los vomitorios.
Esta galería permanecía casi completamente anegada hasta hace poco, ya que en ella desembocaba una antigua cloaca. 
El que era el mayor teatro romano de Hispania debió tener, pese a ser el más antiguo también, una decoración acorde con sus dimensiones. En el Museo de Cádiz se conserva un trozo de cornisa de mármol con delicados adornos vegetales. Otro elemento decorativo rescatado es un fragmento de estatua representando una figura masculina. Es curiosa la decoración a base de dos figuras de conejos en actitud de comer hojas y frutas. 




















Pero lo verdaderamente curioso es que, durante una de las fases de excavación (y en niveles romanos) se encontraron restos cerámicos de un plato conteniendo conchas de caracoles terrestres y huesos de conejo doméstico; verdaderamente los gaditanos tenían entre sus bocados favoritos el "conejo con caracoles" y le homenajeaban elevándolo a motivo decorativo del propio teatro.
Tras la excavación ha quedado vacante una multitud de piezas que esperan el día en que puedan ser combinadas como las de un puzzle para ser montadas y reproducir algunos trozos del viejo teatro, en lo que se ha sacado hasta ahora. Para sacar el resto del edificio y ver toda la orchestra, todo el graderío y la scaena del teatro más antiguo y el segundo más grande de Hispania habría que derribar las construcciones decimonónicas que tienen poco valor histórico pero, eso sí, gran valor económico. 


                                                                 Mª José Urbano Delgado


Bibliografía:
Ramón Corzo Sánchez  “El teatro romano de Cádiz”
Historia de Andalucía  “Editorial Planeta”
Guía artística de Cádiz “Fundación José Manuel Lara”
Centro de interpretación del teatro romano de Cádiz.
Barrio del Pópulo



Barrio del Pópulo


   Gadir fue el primer nombre de Cádiz, que en lengua púnica significa "reducto fortificado". En el año 206 a.C., los cartagineses, de la misma etnia que los gaditanos, fueron derrotados por los romanos en la Segunda Guerra Púnica. La ciudad se declara aliada de Roma, llamándose Gades. De esta época quedan restos arqueológicos, como el Teatro Romano parcialmente enterrado bajo los cimientos del barrio del Pópulo, varias necrópolis en las Puerta de Tierra, etc.
   Durante su época de más esplendor (siglo I a.C.) llegó a ser la ciudad más importante del Imperio fuera de la Península Itálica. Gades tuvo una progresiva decadencia en la época tardorromana que continuó en la etapa visigótica y en los casi seis siglos de la época musulmana.
   La ciudad fue conquistada en 1262 por Alfonso X el Sabio. La entonces pequeña ciudad comprendía el actual barrio del Pópulo reconstruido y amurallado sobre el núcleo árabe anterior. El Pópulo es el barrio más antiguo de todos los actualmente existentes en Cádiz, data del siglo XIII. Aunque los edificios más antiguos que conserva son del siglo XVII.
   El recinto de, aproximadamente cuatro hectáreas y de planta cuadrada tenía tres de sus lados amurallados y con una entrada en cada frente; el cuarto lateral daba al acantilado bajo el cual rompían las olas del océano. De las murallas se conservan actualmente algunos restos y los tres arcos, que fueron las antiguas entradas al barrio.

   El Barrio y su nombre


Arco del Pópulo: antiguamente "Puerta del Mar" la que daba a la Bahía y a la Plaza de la Corredera, hoy de San Juan de Dios.

   
La puerta estaba formada por este arco más el siguiente también de piedra, ambos hoy muy deformados, porque se agrandaron más tarde para dejar mayor anchura de paso. Entre ambos y mirando hacia arriba se ve una gran rendija de lado a lado que era el hueco donde se descolgaría el rastrillo.
   Este segundo arco era el que se veía desde fuera, era realmente la verdadera puerta sobre la que se cerraban las hojas de madera seguramente acorazadas con planchas de hierro. Todavía se ven los agujeros. Los quicios, en donde giraban las puertas, perforados en un dintel de piedra labrado en capialzado. Sobre este arco se colocó el cuadro de la Virgen Nuestra Señora del Pópulo con el fin de que sirviera de protectora de aquella entrada.
    Bajo el cuadro se escribió esta jaculatoria en latín: ORA PRO PÓPULO, es decir, ruega por el pueblo. De aquí nació el nombre del barrio. El cuadro fue pintado por el artista italiano Antonio Franco y se lo encargó el escribano Agustín de Horozco.

Una Real Capilla



   A principios del siglo XVII se inician las obras de esta capilla. Es un precioso espacio de planta cuadrada cubierto con bóveda semiesférica de yeso y que en tiempos pasados se manifestaba con una gran cúpula exterior, seguramente recubierta de azulejos. Al estar esta capilla en una planta elevada permitía muy bien disponer, como la tuvo, una gran balconada a la calle para presenciar las procesiones y festejos religiosos.


  Hoy la capilla, está iluminada por el gran ventanal que da a la calle. Tiene el altar mayor un espléndido retablo de Alejandro Saavedra colocado en 1656 con el cuadro de la Virgen del Pópulo.

Otros retablos más sencillos a cada lado y todos con mesas de mármoles genoveses de distintos colores embutidos formando cartelas y adornos alrededor de anagramas marianos. El suelo es un sencillo y bello ajedrezado de baldosas negras y grises de mármol.
   El título de Real le fue concedido a la capilla en sentencia firmada por el Rey Felipe III debido a haberse puesto el lienzo de la Virgen en las murallas, que eran construcciones reales hechas por Alfonso el Sabio y Sancho el Bravo, y porque el coste de la pintura del cuadro se había hecho por cuenta de gastos de Justicia.

    

  Al salir del túnel debemos darnos la vuelta para ver la fachada tardo-neoclásica de la Capilla. Tiene el escudo de la casa de Austria que nos recuerda que en 1614 se le concedió el titulo de Real. Esta fachada es obra del arquitecto García del Álamo, quien hizo la última y gran ampliación del Ayuntamiento, ocupando lo que era la Posada de la Academia (la Academia era la de los Guardias Marinas).
   Aquí se vino Jorge Juan a los 16 años y comenzó sus estudios. Una lápida colocada por el ayuntamiento en la fachada recuerda la expedición científica que con Antonio Ulloa midió el meridiano. Jorge Juan montó un observatorio en el torreón de las Armas del viejo castillo de la villa. Otra lápida colocada por la Academia Amistosa Científico y Literaria, creada por Jorge Juan, en la fachada lateral del Ayuntamiento, en la calle San Antonio Abad, recuerda el sitio que ocupó la Academia.

Antecedentes Históricos
   Se produjo en el s. XVI un crecimiento de la ciudad que puso en cuestión la estructura defensiva medieval, insuficiente para la ciudad, no sólo por ser más populosa, sino también más preocupada por los conflictos geoestratégicos con el norte de África y otros países relacionados con la rutas comerciales.
   Debido a esto, la fortificación y su aparato militar no fueron suficientes para oponer resistencia efectiva al asalto y posterior saqueo del Conde de Essex en 1596. Es evidente que de este modo las primitivas murallas medievales habían perdido su utilidad, quedando nuestra “Puerta de Tierra” original relevada de su función, pasando a ser arco con entrada libre al interior de la villa alfonsí.

El Arco de los Blanco
Historia


   En 1621, la familia de comerciantes Blanco obtuvo permiso para levantar una capilla sobre el arco de la Puerta de Tierra. Ya en esta época se habían edificado casas tanto por fuera como por dentro de la muralla que rodeaba la vieja villa, muros medianeros que quedaban próximos al arco; de forma que para conseguir el espacio para la capilla se construyeron dos bóvedas entre el torreón de las armas y los muros medianeros.




   El interior de lo edificado quedó dividido en dos partes, una destinada a la capilla que estaba entre la fachada a la calle San Juan de Dios y la muralla, y la otra entre ésta y la fachada a la calle “Mesón Nuevo”, destinada a la sacristía; para comunicar ambas partes se hizo una puerta en la muralla, cuyos restos todavía hoy se conservan junto con una pequeña parte de arranque de tres arcos apoyados todavía en el torreón primer arco elíptico que nos aparece de las armas, sustento de la cubierta.
   De los arcos situados en el solar contiguo al arco de los Blanco, desde la muralla medieval hacia la villa, casi no se tienen antecedentes; se sabe que en principio existió un matadero de reses lanares y cabrías, llamado el “rastro”, y junto a éste la llamada “carnicería mayor”, la más importante y antigua de Cádiz; de ahí lo de llamarse la actual calle San Juan de Dios, de la Carnicería en 1746.

   Los últimos datos obtenidos de la ampliación de la capilla de los Remedios, realizada a mediados del S. XIX, el arco de medio punto, dos apuntados a su derecha y otro tercero también apuntado pero dispuesto en ángulo recto con los otros tres, siendo la planta en forma de “ele”. Cabe destacar como curiosidad los agujeros que quedan practicados en los arcos, soportes de los hierros de balcones; incluso una oquedad cuadrada practicada en la piedra, que suponemos se realizó para incrustar lo que sería el azulejo con el número de la finca u otro letrero.



   Como ocurrió en el arco del Pópulo, al vano original se fueron añadiendo distintas construcciones, que transformaron su aspecto primitivo. Sobre la amplia bóveda que conforma el pasadizo, la familia Bianco o Blanco, de la que toma la puerta su nombre actual, levantó en el siglo XVII una capilla, la capilla quedó terminada en 1635 con una imagen de alabastro de Nuestra Señora de los Remedios, escultura de origen italiano, quizás de mitad del siglo XVI, hoy desgraciadamente desaparecida. El pórtico exterior, con arcos apuntados, daba acceso a las carnicerías reales, bajo cuyo solar se ha localizado parte de las dependencias anejas a la escena del teatro romano.
   Se denominó Puerta de Tierra, porque quedaba frente a la goleta o istmo. Mas tarde se la llamó de Santa María, por dar paso a este arrabal. La puerta estaba flanqueada por dos torres, desiguales. La del Sur era uno de los cubos del castillo que contiguo a ella existió (Castillo de la Villa).
    Careciendo de importancia militar la cerca o muralla de la Villa y sus puertas, al no encerrar sino una pequeñísima parte de la ciudad, este arco fue el que sufrió más el abandono, hasta el punto de amenazar ruina, por lo que tuvo que repararse seriamente en 1602.
   Hacia 1621 la familia Blanco, una de las principales del comercio de Cádiz y que más tarde tuvo asiento en el Cabildo, solicitó autorización para labrar a su costa una capilla, al igual que se había levantado en la Puerta del Pópulo, edificando sobre la bóveda y entre los torreones.
   Esta capilla se labró formando un tejaroz con espadaña, de modo que quedaba abierto a la calle de la Carnicería o de la Misericordia, en donde lo soportaban tres arcuaciones, descansando en ménsulas y columnas de mármol blanco.


   La imagen debió quedar junto a la muralla, sobre el altar adosado a ella. Una sencilla balaustrada remataría el ámbito de la capilla, que limitaban por ambos lados las torres de la puerta. Para la Sacristía se labró un cuarto, gran parte de él ahuecado, por el revés de la muralla, que por esta parte es altísima y rebasa algunos de los edificios de la calle de San Juan de Dios.
   En 1642 se autorizó a don Felipe Marzón y Blanco, Caballero Regidor y patrono de este santuario, para que se le formase un balcón volado que llegase hasta la esquina del castillo o torre de la derecha, como ya se ha comentado con anterioridad.
   El aspecto sería el de tantas y tantas capillas pensiles como hay por Andalucía: una capillita abierta a la calle con espacio poco más que suficiente para poder oficiar, y amplia balconada en donde poder colocar candelas y mariposeros.
   Siendo de patronato particular, pocas referencias de ella existen en el Archivo Municipal, pero la simple visita hace comprender que, por la primera mitad del siglo XVIII hubieron modificaciones de importancia: se colocó un retablo de talla, la imagen se sustituyó por otra de lienzo y en el hueco de la torre izquierda se hizo una capilla con retablo, dedicado a San Raimundo de Peñafort.
   En el siglo XIX se prologó el tejaroz y se tapió la parte que da a la calle, suprimiendo el corredor y quedando el conjunto con el aire amazacotado que tenía hasta su desaparición. Hacia 1810 se le agregaron unas casas, en las que vivía el canónigo que disfrutaba la capellanía.
Protección
   El Conjunto Arqueológico del Arcos de los Blanco, está declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento (código: 110120048), e incluido dentro de la Zona Arqueológica Término Municipal de Cádiz (código: 110120073). Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
     Subimos un poco de cuesta. Fue más empinada antiguamente, cuando el castillo estaba al fondo, en lo alto, en el llamado Monturrio. Todavía queda testigo de esta altura en el otro lado de la calle, al final, donde está el colegio de la Mirandilla.

Guardería Municipal

   En Cádiz dentro de una parcela de 1639 m2 junto al teatro Romano, se encuentra ubicada la guardería.
   Antes de 1700 en el solar se enclavaba el Castillo de Cádiz, siendo adaptado en ese año, a la instalación de la Real Compañía de Caballeros Guardia Marinas. En el año 1769 se produce un desalojo parcial del mismo quedando como único uso el de Observatorio, hasta un abandono definitivo del castillo de Cádiz en el 1798.
   En el año 1847 se llevan a cabo una serie de demoliciones en el antiguo Castillo, cuartel de Guardia Marinas, y la cesión de esos terrenos para abrir la calle Silencio a la calle San Juan de Dios.
   En el año 1972, se lleva a cabo la instalación del Asilo de infancia en el solar del Castillo, realizándose el edificio que hoy en día se enclava en el solar.
La antigua calle Real
   Ya a la derecha, a través, de dos ventanas con rejas, se observan las últimas excavaciones realizadas en la parte interior de las murallas que se corresponde con la Puerta de tierra y otras construcciones de antiguos tiempos, actualmente en estudio.


   A la izquierda la Calle Silencio que subía al castillo. Avanzando un poco nos aparecen dos cosas: una, la calle San Antonio Abad y otra, a la izquierda con Bajada de Escribanos. Conserva esta calle un nombre que explica muy bien.
   La parte alta del barrio era tenida como mejor. Allí estaban el palacio del Obispo, la Catedral, la Casa del Deán Rajón, y otras casas principales, como las de los escribanos .El caso es por que por esta calle irían bajando los escribanos a cumplir con su oficio que lo tenían en la plaza principal, la Corredera. Los escribanos venían a ser como los notarios de hoy.

Teatro Romano
Noticia histórica
   La construcción de un teatro en Gades (Cádiz) se relaciona con el deseo de dotar a la ciudad con importantes edificios públicos a imitación de la capital, Roma. La iniciativa partió de la familia gaditana de los Balbos, algunos de cuyos miembros llegaron a tener gran influencia en los círculos políticos y militares romanos durante el siglo I antes de Cristo. Ellos proyectaron ampliar la antigua ciudad de origen fenicio con la construcción de otra nueva planta denominada por ello NEAPOLIS o ciudad nueva.


   El teatro Romano de Cádiz es uno de los pocos edificios romano de nuestra Península que cuentan con referencias escritas de autores de época romano como Cicerón o Estrabrón. Su ubicación, no obstante, se fue olvidando tras progresiva degradación desde la pérdida de sus funciones a finales del siglo III, estando cubierto ya en el siglo XIII por la villa de Alfonso X el Sabio, rey que conquistó la ciudad a los musulmanes. Las referencias a sus restos arquitectónicos nunca llegaron a desaparecer, ya que existen textos de los siglos XVI y XVII que hablan de ellos, aunque desconociendo que se trataba de un teatro romano.
Descripción
   El origen de la construcción del Teatro Romano de Cádiz se sitúa por las fuentes clásicas hacia la mitad del siglo I a .C, aunque los datos obtenidos durante las excavaciones realizadas en él muestran que sufrió una fuerte remodelación en época de Augusto.
   La superficie construida ocupa gran parte del actual barrio del Pópulo, que se corresponde con el recinto amurallado de la ciudad medieval. Sobre sus muros se asientan parte de las construcciones eclesiásticas contigua a la iglesia de Santa Cruz (Catedral Vieja), la casa de Marquina, la Posada del Mesón y la Guardería Municipal, donde hasta el siglo pasado estaba el castillo o alcazaba.


   Las excavaciones realizadas hasta ahora solo permiten conocer el diámetro aproximado de la cávea, zona semicircular destinada a los espectadores, que se puede aproximar a los 120 m., desconociéndose la orientación exacta que pudo tener la escena. De la cávea o graderío conocemos una zona que se corresponde con su tramo central, construida con el típico hormigón romano, formado por una mezcla de cascotes y cal, con la superficie enlucida, descansando sobre el desnivel natural del terreno. En la zona alta hay restos de un muro curvo, muy alterado por sucesivas reformas que podría pertenecer a la fachada del teatro.
   Otro importante sector excavado es un amplio tramo de la galería de circulación de espectadores para acceder a la zona media del graderío. Es de amplias dimensiones y se cubre con una bóveda anular de medio punto. Al igual que en el exterior el material más utilizado es el hormigón, con el que se construyó una de sus paredes y la bóveda sobre un encofrado formado de tablones de madera. El otro lateral se levantó a base de sillares muy regulares de piedra ostionera. En él se abre el único acceso al graderío conocido hasta el momento e igualmente, entre este muro y la bóveda hay una serie de aberturas o lucenarios laterales para dotar de luz a la galería.
   Las representaciones teatrales se realizaban con la luz del sol, desarrollándose en un ambiente alegre y bullicioso con un público que gritaba, aplaudía o pateaba. En ocasiones duraban todo el día hasta la caída del sol, por lo que los espectadores de llevaban comida y bebida.
   Los teatros romanos, como eran edificios descubiertos, solían tener toldos para proteger a los espectadores del sol. También tenían telones para ocultar la escena, pero eran diferentes a los de los teatros actuales, pues en vez de bajar se alzaban con un sistema de cuerdas y poleas.



La Posada del Mesón

   Estamos en lo que fue la calle Real, la calle del Rey, hoy del Mesón Nuevo. El nombre de la calle se debe a que aquí en el siglo XVII se abrió un nuevo mesón.

   La calle del Mesón Nuevo nos presenta entre sus irregularidades un gran quiebro y en éste está la Posada del Mesón. Se entra a través de un corredor por el que debemos imaginar la llegada de los carruajes de los viajeros, el ruido de las ruedas al rodar por el empedrado, el relincho de las bestias y el diálogo entre cochero y aquellas para que se detengan en el centro del patio de gruesos pilares y arcos rebajados, mientras avisaría ladrando algún perro.
   Las caballerías irían a descansar a las cuadras de abajo. Los aposentos de la posada para los viajeros estarían en la galería alta.
   Apenas se pasa este recuerdo de la calle, a la izquierda está el misterioso Callejón del Duende.

La plazuela de San Martín

   El final de la calle nos lleva a la plazuela de San Martín, y la vista se nos va hacia la Casa del Almirante, ¡qué casa! ¡Y qué portada!. Mármoles genoveses de varios colores labrados. Orden toscano por abajo que enmarca los enormes portones de caoba del otro lado del Atlántico. Confluencia de Europa y América. Un mar y un océano juntos en esta plazuela. En la parte alta orden corintio para un gran balcón con balaustradas. Fustes salomónicos que suben para aguantar los ensortijados capiteles de hojas y caulículos. Y el blasón con yelmo, guarnecido de lambrequines que son esos adornos que lo rodean todo.
   La lectura de las armas, o sea de los cuarteles del escudo, nos hablan del ilustre Almirante Barrios Soto, Don Diego, casado con Doña Petronila de la noble familia Jáuregui y Guzmán.
   Atravesada la casapuerta – el zaguán- se llega al patio. ¡Uf que patio! Arquerías a tres bandas de columnas Toscana. No hay mejor impluvium en todo Cádiz. Es un tablero para un ajedrez nunca jugado, con baldosas negras, blancas y rojas. No hay otra pareja mejor de brocales, también de mármol con decoración de caras ecológicas.
   En este impresionante caserón con dos torres, se reunía el “Corrillo del Pópulo” cuyos componentes en sus tertulias evocaban con nostalgia el barrio.
   A la entrada de la calle Obispo José M. Rancés está el “Colegio Pío XII”, de monjas muy meritorias y queridas.

La plaza de Fray Felix

   Se encuentra la “CASA DE LOS ESTOPIÑAN”. Construcción de principios del siglo XVII, de hermosa sencillez, donde destacan la portada, -con el escudo de la familia- y su patio de galerías.

   Ya está a la vista la plaza de la Catedral Vieja. Se llama Fray Félix en recuerdo del gaditano capuchino y santo varón episcopal.
   Ahora vemos una plaza de difícil superficie inclinada, recortada, irregular a más no poder. Le llegan cinco calles tiene un humilladero, que parece una garita de las murallas puesta en medio. A la izquierda, una casa blasonada. Antes de llegar a su portal y en su pared hay una lápida que recuerda al Fénix de los ingenios Lope de Vega y esto lo hace el Ateneo de Cádiz recordando los 125 años de su fundación. Este portal tiene una piedra armera labrada con escudo de linajes importantes. Es la casa de los Estopiñán y Morlessín, que luego el rey les dio el Condado de Marquina.
   Entrocada nada menos que con familias genovesas los celebérrimos, marinos y almirantes, los Doria, y con lo no menos famosos banqueros, comerciantes y celebres personajes, los Spínola.
   Si vamos al centro de la plaza contemplaremos, mejor el edificio de la Contaduría Eclesiástica a la que se sube por las escalinatas con apretinado de piedra decorado con roleos vegetales de flores y frutos, el cual continua con decoración arquitectónica para defender la plataforma superior de la plaza ya a la altura de la Catedral Vieja.


   La Contaduría, con portada de puntas de diamantes, tiene pegada una torre campanario acabada en pirámide de azulejos del Siglo XV, aunque ahora van a ser de finales del siglo XX.
   Esta torre pertenece a la Catedral Vieja pero parece que la Contaduría la tiene de prestado. Lo cierto es que en sus buenos tiempos fue un alminar de la mezquita que ocupó el sitio de la Catedral Vieja y por eso está separada, tanto es así que el documento más antiguo que se conserva de Cádiz, del año 1513, dibuja esta torre no sólo con azulejos, sino que también remataba con tres bolas, una encima de las otras y la cruz. Estas bolas son el yamur que los musulmanes ponían y ponen en sus mezquitas igual que nosotros pararrayos.

La casa Mudéjar

   Antes de entrar en la Catedral Vieja hay que merodear por el pasillo del Padre Ventura, que tiene casi más rótulo en la pared que pasillo. Pero puede contemplarse algo insólito en Cádiz: un ventanal gótico. Pertenece a la casa del Deán Esteban Rajón, importante personaje del que sabemos hizo testamento el día 22 de enero de 1514. También vemos la puerta de entrada de sillares de piedra.


Tiene un patio muy interesante y elementos gótico-mudéjares.


La Catedral del Rey Alfonso el Sabio



   Entrar en la Catedral Vieja es admirar su arquitectura columnaria. Con el asalto inglés de 1596 sus techos de maderas de cedro fueron cenizas después de ser abrasadas por el castigo del fuego.




   
Las bóvedas de su nueva cubierta están recubiertas por fuera con variopinta y policroma azulejería. Constituyen unas formas de características insólitas totalmente originales, no vistas en ninguna otra parte. Son como una visión orínica de desiguales y extraños flanes de colores sospechosamente servidos en una gran bandeja para asombrarse mientras dura el sueño.



   La visita interior requiere un poco de tiempo. Hay que contemplar despacio el extraordinario retablo del altar mayor, que no sólo ocupa el testero de la cabecera de la nave central, sino sus laterales y también el medio cañón que lo cubre. En el centro la bellísima exedra con los doce Apóstoles. Aloja la talla de la Inmaculada y arriba la Cruz titular acompañada de un montón de ángeles. Además, dos santos, dos santas, dos obispos, dos romanos, San Servando y San Germán, dos virtudes teologales y la tercera la Caridad.



   Es de admirar la capilla que nos dejó la nación genovesa. Es admirable no sólo porque es toda de mármoles de diversas clases, colores, labra, etc. traído de Génova.


   También hay que admirar la impresionante urna de plata con cristales curvos que guardan un Cristo Yacente.

Y contemple los restos góticos del baptisterio. Estos restos son los que nos quedan de la fundación catedralicia del Rey Alfonso el Sabio, que fue en el día 14 de Septiembre del año 1262, según nos cuenta el historiador escribano Horozco, festividad de la Exaltación de la Santa Cruz y de aquí el nombre que tuvo esta Catedral Vieja, que hoy es parroquia. El escudo de este templo y del cabildo catedralicio, es una cruz de oro, como la de Calatrava, cuyo brazo inferior está dentro de las aguas.


La Capilla del sagrario



   Hay que salir al Campo del Sur por la calle que pasa por delante de la fachada principal de la parroquia. Tuvo una portada gótica. Arriba de las puertas tres escudos, el de los Reyes Católicos en el centro, y a sus lados el del Cabildo y el del obispo García de Haro, que dotó de importantes recursos a la Catedral para rehacerla tras el desastre de 1596.
  
Casa del Obispo



   Año 69 a.C.. Lucio Cornelio Balbo el Mayor, miembro de uno de los más ancestrales linajes fenicios, prepara el recibimiento a la ciudad de Gades del nuevo Cuestor de la Hispania Ulterior: Cayo Julio Cesar. Cuando este llega es conducido al Templo de Hércules. En él honra a la figura de Alejandro Magno y se produce uno de los capítulos más importante de su vida: el oráculo le pronostica su futuro. Tras tal profecía, Lucio Cornelio Balbo el Mayor preparó uno de los mejores banquetes ofrecidos en la ciudad.

   El lugar elegido para el deleite de los placeres era de tal belleza que ni en la Roma podían imaginar. El recinto, de ricos mármoles y gran magnitud recordaba a la propia Roma, la mesa ricamente decorada y con gran cantidad de frutos del mar: atunes, aceites, aves y productos de la tierra, para deleite de los asistentes.


   El yacimiento arqueológico Casa del Obispo nos ofrece la posibilidad de conocer gran parte de la historia de Cádiz a través de sus restos. Un apasionante paseo por 1500m2. a través del tiempo escondido en las “entrañas” del antiguo palacio episcopal, donde el visitante comprobará, de forma directa a través de suelos de cristal y con reconstrucciones digitales, la evolución de la Ciudad desde el siglo VIII a .C hasta el siglo XVIII.
   Lugar de culto de diferentes civilizaciones; conjunto funerario fenicio, durante época romana fue un complejo relacionado con los cultos a los dioses Apolo, Esculapio e Hygia (asklepeion), con la llegada del Islam se utilizaba para convocar a los ciudadanos a la oración, hasta que en el siglo XVI, el Obispo de Haro lo convierte en residencia episcopal. Se ha convertido en un espacio cultural imprescindible para todo tipo de visitante.

   El Arco de la Rosa

   Se trata de una de las tres antiguas puertas que tenía el Castillo de la Villa. Su denominación obedece a la pequeña capilla dedicada a la Virgen del Rosario o de la Rosa que se alzaba sobre ella, donde velaban los reos antes de ser ajusticiados. Originalmente su acceso se realizaba en eje acodado, a lo que obligaba la torre situada ante él, hoy desaparecida. Sobre el vano, que fue ampliado para permitir el paso de carruajes, defiende la entrada un matacán. Ante el arco se abría una pequeña plaza, denominada plaza de las Tablas, donde se montaban los patíbulos, desaparecida a finales del siglo XIX, cuando se configuró la actual plaza de la Catedral.
   Algunos autores afirman que el nombre actual de Arco de la Rosa pudiera ser debido a algún individúo de la familia de este apellido, que tuviera casa principal junto a él. Tal nombre, efectivamente, tuvo prosapia gaditana, puesto que hubiéron regidores apellidados de la Rosa.
   Por estar frente y dar paso al arrabal de este nombre, se la denominó Puerta de Santiago. Con notable diferencia, es la más alta y, por ella, entraba el Cabildo municipal cuando, como en la procesión del Pendón Real, con motivo de alzarlo en las proclamaciones de reyes, se formaba a caballo.
Se trata de una de las tres antiguas puertas que tenía el Castillo de la Villa. Su denominación obedece a la pequeña capilla dedicada a la Virgen del Rosario o de la Rosa que se alzaba sobre ella, donde velaban los reos antes de ser ajusticiados. Originalmente su acceso se realizaba en eje acodado, a lo que obligaba la torre situada ante él, hoy desaparecida. Sobre el vano, que fue ampliado para permitir el paso de carruajes, defiende la entrada un matacán. Ante el arco se abría una pequeña plaza, denominada plaza de las Tablas, donde se montaban los patíbulos, desaparecida a finales del siglo XIX, cuando se configuró la actual plaza de la Catedral.
   El Arco de la Rosa, tiene en lo alto un matacán para arrojar por allí aceite hirviendo y todas esas cosas molestas para disuadir al enemigo.
   A la derecha está la antigua calle del Chante, dedicada a algún canónigo.
   De nuevo salimos a la plazuela San Martín pero debemos meternos en la calle que está en el costado de la Casa del Almirante que antes se llamaba “Detrás del Pópulo”, pero que ahora está dedicada a Fabio Rufino, que también se llamaba Lucio, como Columela y Cornelio Balbo. Este nuevo Lucio fue DUUNVIRO de Cádiz, magistrado que ejercía su cargo justo con otro magistrado y gobernó y juzgó a los gaditanos que le dedicaron una estatua por decreto oficial. Para no dejar de citar todas las calles del barrio, la calle Posadilla, quizás por alguna posada. La calle Pozo que también tuvo el nombre de un duunviro, que no se llamaba Lucio, sino Marco de Praenomen, Antonio de Nomen y Siriaco de Cognomen, perteneciente a la tribu Galería y hay noticia de su pasado en una lápida sepulcral que está en uno de los muros de la Iglesia Mayor de Medina Sidonia. Y otra calle Pomponio Mela, dedicada a un vejeriego del siglo I, famosísimo geógrafo, autor entre otras cosas nuestra Península.

Bibliografía
       Excmo. Ayuntamiento de Cádiz: Delegación Municipal de Turismo.
       Fondo Europeo de desarrollo Regional (FEDER).
       E.U.A.T. de la Universidad de Sevilla: Departamento de la Expresión Gráfica en la Edificación. Coordinado por Ángel Contreras Robles y María Del Rosario Chaza Chimeno.
       Yacimiento Arqueológico. Casa del Obispo.
       Asociación de Amas de Casa. Consumidores y Usuarios Virgen de la Paz.
       Conserjería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura y Medio ambiente
       Gabinete Pedagógico de Bellas Artes. Cádiz. Delegación Provincial de Cultura y Medio Ambiente.
Enlaces
Cadizpedia
C.E.Per "Pintor Zuloaga"