lunes, 30 de noviembre de 2015

viernes, 27 de noviembre de 2015

El Teatro Romano


Los primeros teatros romanos eran estructuras efímeras, levantadas en madera, pues por ley debían de desmontarse después de celebrar una determinada festividad, no fue hasta el año 55 a.C. cuando Pompeyo erigió el primer teatro estable en Roma haciendo que la cavea del teatro apareciera como una grandiosa escalinata de acceso al Templo que coronaba el edificio. Este teatro fue el primero levantado en llano, presentando grandes novedades arquitectónicas tales como una fachada semicircular con varios órdenes de  columnas y arcos superpuestos en altura. Su construcción marcó el inicio de un rápido proceso evolutivo que culminó en la época de Augusto con la erección de los teatros de Marcelo y Balbo en la misma capital. Hacia el cambio de era, el teatro romano aparece plenamente configurado en todos sus elementos y, en este contexto, el de Gades nos ofrece un ejemplo excepcional.
Si bien las representaciones teatrales –ludi scaenici- han sido tradicionalmente  asimiladas a espectáculos escénicos de diferente género. No hay que menoscabar como espacio polivalente al servicio de la vida política y religiosa. Las primeras filas del teatro estaban reservadas a los miembros más destacados de la sociedad, que lucían sus mejores galas, y las restantes eran ocupadas por el pueblo según su condición. Los actores representaban comedias, tragedias y dramas satíricos con el rostro cubierto con máscaras, que con el tiempo fueron sustituidos por el mimo y el pantomimo que con el tiempo alcanzaron mayor popularidad por su carácter reverente y divertido






El teatro Romano de Gades

Se encuentra en el barrio del Pópulo, entre la Catedral Vieja y el Arco de los Blancos, bajo construcciones medievales y modernas, lo que dificulta su excavación. Se descubrió en 1980 y está considerado uno de los mayores edificios de este tipo en España. Es de finales del Siglo I a. C., y fue mandado construir por Balbo. . 


El Teatro Romano de Cádiz (aunque habría que decir mejor de Gades) se “redescubrió” en el año 1980 cuando se estaban desmantelando los talleres de fundición de Vigorito. Hasta entonces había permanecido oculto, ya que Cádiz, al tener falta de suelo, hay que pensar que cada pueblo que se asentaba construía encima de lo anteriormente construido.
Así, el teatro fue abandonado en el siglo III d. de C. Sobre sus ruinas los árabes edificaron construcciones hasta que en el siglo XIII el rey Alfonso X “el Sabio la reconquista trazando sobre él parte de la ciudad medieval.
Se sabe que en los siglos XVI y XVII siguió funcionando, aunque no como teatro. Hoy en día, hay edificios modernos como la guardería municipal que linda con el teatro, edificios que componen el barrio del Pópulo, junto con los restos que quedan de la ciudad medieval impiden el que se pueda excavar el teatro en su totalidad. 
El Teatro de Cádiz tiene ciertas características, que lo diferencian del resto de teatros romanos hallados hasta la fecha, como son:
Es de los teatros más grandes. El diámetro de su cavea es de 120 metros, y su aforo sería alrededor de unos 20.000 espectadores, bastantes si tenemos en cuenta que su población rondaría los 50.000 habitantes.
Es el teatro más antiguo entre los conocidos hasta ahora de la Península.
Es de los pocos edificios públicos de la Hispania Romana a los cuales personajes tan relevantes como Cicerón o el historiador griego Estrabón lo mencionan en sus obras. El mismo Cicerón comenta que en el teatro de Gades se representó una obra escrita por el mismo Balbo, el menor, fundador de la Neápolis, la ciudad nueva y que el actor que lo representó era tan feo y lo hizo tan mal que Balbo lo mandó ejecutar.




Cuenta Estrabón que los gaditanos en un principio vivían en una ciudad muy pequeña; "más Bálbos el Gaditanós, que alcanzó los honores del triunfo, levantóles otra que llaman Nueva; de ambas surgió Didym, cuyo perímetro, aunque no pasa de veinte estadios, es lo suficientemente grande para no sentirse agobiada de espacio". Y así se inició la construcción de la Neápolisla de un teatro que, actualmente, está considerado como el más antiguo y de mayores dimensiones de Hispania, después del de Córdoba. Todo un ejemplo del esplendor que vivió Gades en la Antigüedad clásica.
El edificio se abandonó a finales del siglo III y fue saqueado a partir de la centuria siguiente, aunque en época tardorromana, islámica y cristiano-medieval, los restos de su estructura fueron utilizados como almacenes, cuadras, parte de viviendas, etc.
El Teatro Romano de Cádiz surgió "dentro de los planes urbanísticos de una familia gaditana, los Balbo, en su intención de dotar a su ciudad de importantes edificios públicos, a imitación de su capital, Roma", cuenta el arqueólogo Ángel Muñoz Vicente. Los Balbo proyectaron ampliar el antiguo asentamiento fenicio construyendo otro nuevo junto a él. Este núcleo urbanístico es conocido como Neápolis, y de él se conocen, además del teatro, numerosos restos urbanos excavados en los últimos años. "Igualmente tenemos noticias de la existencia de otro importante edificio público, el anfiteatro, en el barrio adyacente al Pópulo, el de Santa María, en las cercanías de las actuales Puertas de Tierra", apunta Muñoz, para quien el Teatro Romano es "uno de los pocos edificios antiguos de nuestra Península que cuenta con referencias directas de los autores importantes de la época. Así, Cicerón, refiriéndose al mandato político de Balbo en Cádiz, alude a ciertos usos del edificio por este personaje en beneficio propio".
Si los restos del anfiteatro fueron visibles al menos hasta el siglo XVI –su perímetro aparece representado en un grabado de esa época de Antón de las Viñas– el Teatro, por el contrario, estaba ya cubierto, o sus estructuras reutilizadas e integradas en la villa medieval erigida por Alfonso X en el siglo XIII

Del teatro no se sabía nada fuera de los textos clásicos, entre los cuales algunos indicios señalan que ya en el año 44 a.C. se habían representado allí obras de teatro como "Iter", una autobiografía de Lucio Cornelio Balbo "El Menor", para conmemorar su elección como magistrado local y en la que narraba su intervención en las guerras civiles; crónicas posteriores relatan que el propio autor lloró al contemplar la representación y recordar a Julio César, que había sido asesinado sólo unos meses antes. También se habla del teatro en las "Cartas a familiares" de Cicerón (43 a.C.) Asinio Polión, en carta a Cicerón afirma que, en los juegos organizados por Balbo en Gades, había en el teatro catorce filas de asientos reservadas a los caballeros.
Y aunque desde el siglo XVIII existen referencias a subterráneos en la zona –sin duda relacionadas con algunas de las galerías del monumento, y que hablan de pozos que permiten acceder a una rotonda con asientos de mármol, hubo que esperar hasta octubre de 1980 para que, de una manera inesperada y casual, afloraran los restos del Teatro.
A principios del siglo XX, el obispo cedió temporalmente a Rafael Manzano el patio de la Catedral Vieja, que ya sólo era una explanada llena de escombros, para que allí construyera un barco (el vapor "Covadonga"). Luego del "Covadonga" decidió comprar el solar prestado y en él montó una fundición. En 1950 la empresa Manzano se une con la empresa Vigorito (de antiguos italianos afincados en Cádiz) y reservan la instalación para almacenar hierro y suministros marítimos; la gente la conocía como "Almacenes Vigorito". Así estaban las cosas hasta que en 1979 se produjo un pavoroso incendio en los almacenes Vigorito.
En 1980 los sondeos arqueológicos encargados por el Ministerio de Cultura al entonces director del Museo de Cádiz, Ángel Muñoz Vicente, para delimitar la zona de expropiación para descubrir la alcazaba medieval deparara el hallazgo del monumento romano. Posteriores sondeos permitieron localizar las gradas superiores, y, poco a poco, se excavó un tramo de la galería y del graderío.
Hoy, del Teatro Romano perduran un buen número de filas de gradas de la summa cavea y la mayoría de las correspondientes a la media cavea, y se han documentado las gradas inferiores y parte de la orchestra. Hormigón romano, mortero de cal con piedras y un revestimiento de cal son los materiales con los que se construyó el monumento.
Ángel Muñoz indica que el sector superior de la summa cavea ha desaparecido tanto por la utilización de sus materiales para construir inmueble en la época medieval como por la propia acción del mar. Pero junto a este sector socavado se ha conservado "excepcionalmente", dentro de otras construcciones, un tramo de muro curvo que corresponde a la fachada trasera del Teatro, "así como parte del entramado que sostendría el graderío y el inicio de un pasillo o deambulatorio tras la fachada".
Entre esta zona y la primera línea de gradas conservadas se observa también una hilada de sillares de piedra ostionera "que quizás corresponda a la pared lateral de mayor radio de una galería superior, perdida en su mayor parte al arrancar la misma desde la cota de suelo que hoy pisamos". Por el oeste, el graderío se adentra bajo el ábside de la Catedral Vieja, la Casa de Contaduría eclesiástica, la Posada del Mesón y la Casa de Estopiñán, que conserva restos en la planta baja. Y por el extremo oriental el graderío entra bajo la Guardería Municipal y, por consiguiente, bajo los cimientos del castillo medievalOtro sondeo permitió en 1999 comprobar la existencia de otra bóveda paralela a la documentada en Estopiñán y permitía establecer la orientación del monumento y su diámetro: 120 metros.
Para Muñoz, el futuro del Teatro "pasaría por un replanteamiento de la ordenación urbanística actual de un grupo de inmuebles de escaso o nulo valor arquitectónico e histórico" del siglo XIX, "cuyo derribo permitiría sacar a la luz el resto del edificio, pudiéndose visualizar totalmente la 'orchestra', el resto del graderío y la 'scaena' del Teatro más antiguo y el segundo más grande de Hispania"



Tras un laborioso proceso de restauración y acondicionamiento actualmente el edificio está perfectamente acondicionado para visitas, constituyendo un ejemplo significativo de integración de restos arqueológicos en la trama urbana de la ciudad de Cádiz.
El teatro de Gades, al ser muy antiguo, conserva muchas características de los teatros griegos, aunque con adaptaciones hechas por los romanos. Como era corriente hacer por ellos, se utilizó un desnivel del propio terreno para apoyar en la roca gran parte del graderío, que era de hormigón. Las técnicas constructivas son las características de la etapa republicana, sobre todo usaban el hormigón -opus caementicium-, mortero de cal, cascotes y arena que era más resistente y salía más económico que la cantería tradicional.
Todo el graderío en la zona superior e intermedia iba cubierta con un revoco de cal y cerámica triturada, y la zona más cercana a la orchestra llevaba sillares.
Todos los teatros romanos eran en realidad una representación de la sociedad romana y sus clases sociales bien diferenciadas y separadas por pasillos llamados euripos





El graderío está construido en forma de herradura, de semicircunferencia para conseguir la acústica deseada. Está orientado al Norte, hacia el mar divisándose desde las caveas superiores toda la Bahía de Gades. 
El muro exterior, además de para cerrar el edificio, se utilizaba como hoy día hacemos para colocar los anuncios de los espectáculos que se iban a ofrecer mediante rótulos pintados sobre el propio muro.
El porticus era la zona más alejada del escenario, se colocaría aquí la plebe más humilde (sin toga), las mujeres y los niños que no tuvieran educadores privados. A continuación los esclavos siempre de pie, salvo que sobraran asientos reservados a personas libres.
 Cavea. Se denomina cavea al graderío concéntrico de asientos ocupados por los espectadores del teatro. Se organiza horizontalmente en tres sectores o maeniana  denominadas  ima, media  y summa cavea conforme al sentido ascendente de la pendiente. Cada uno se divide a su vez en cunei, sectores triangulares separados entre sí por las escaleras radiales –scalariae- y pasillos –praecinctiones- que permiten el acceso a los asientos –gradus- que eran sillares de piedra. Actualmente solo se conservan en las dos primeras filas pues abandonado el teatro, la piedra debió utilizarse en otras construcciones de la ciudad.
Summa cavea, donde se sentarían los libertos.  Es el sector más elevado, habitualmente coronado con un pórtico columnado. Aunque no se conservan restos materiales se plantean dieciocho cuñas de cinco gradas, divididos por diez escaleras.
 Media cavea, donde se colocaría el público en general, los ciudadanos, los huéspedes, funcionarios públicos. Consta de veinte filas de gradas divididas en diez porciones por medio de nueve tramos de escalera. La parte más alta se encuentra delimitada por un pasillo accesible solo desde la fachada exterior.
La ima cavea es la zona del graderío más cercana al esc enario, más privilegiada por tanto y destinada a las autoridades y personas importantes de la ciudad de la aristocracia. Articulada por cuatro cuñas, por medio de cinco escaleras radiales. A las gradas se accede bien directamente o a través de vomitorios conectados con la galería anular abovedada. Existía una ley que obligaba a reservar las primeras 14 filas a los equites, sector importante que tenía el poder económico en sus manos. En este caso, de Gades se menciona que había 500 équites [2] lo que da idea de la importancia económica que tendría la ciudad entonces. También podemos apreciar desde aquí las huellas de los velarium, que eran grandes toldos sostenidos por postes de madera para proteger al público del sol además de funcionar como elemento para potenciar la acústica del teatro. 
Orchestra. Es la zona semicircular entre el graderío y el escenario. Mientras que en el teatro griego esta zona era de gran utilidad, en el teatro romano se reservaba para los senadores. Estos asientos separados del resto del pueblo estarían señalados para los cargos a los que estaban reservados.
Podium. Plataforma donde actuaban los actores.
Scaena. Portada de dos pisos generalmente, adornado con columnas y estatuas de los emperadores que cerraba el frente del teatro. Solían tener pantallas giratorias para cambiar de decorado y plataformas móviles que trasladaban a los actores a través de la escena o de arriba abajo para representar a los dioses. Utilizaban recursos escénicos como barriles llenos de piedras.





Fundamenta. Son las estructuras o cimientos que sirven de base de sostén  para el teatro, asegurando su estabilidad sobre el terreno y conteniendo la pendiente del graderío
La excavación sólo ha dejado al descubierto una porción del edificio -parte media del graderío y la galería que discurre bajo él- pero por ella podemos hacernos una idea aproximada de sus características. Se levantó aprovechando parcialmente la pendiente del terreno para apoyar sobre ella el graderío. Las ruinas de la escena y el pórtico que se abriría tras la orchestra permanecen sepultadas bajo el caserío del barrio del Pópulo.
Las técnicas constructivas son características de la etapa republicana; sobre la mampostería y el aparejo isodomo (sillares puestos en hiladas iguales) predomina el hormigón, "opus caementicium", mortero de cal, cascotes y arena, de gran plasticidad, resistencia, y sin el costo ni la complejidad de la cantería tradicional. Con él se modeló todo el graderío, que en la zona intermedia y superior iba cubierto con un leve revoco de cal y cerámica triturada, "opus signinum", mientras que en la más cercana a la "orchestra" llevaba un forro de sillares.
Presenta rasgos muy antiguos, con graderío en forma de semicircunferencia prolongada como una herradura, asientos distribuidos radialmente en varios sectores y perfil parabólico en la sección de las gradas para conseguir la acústica adecuada. Disposición similar tienen algunos teatros helenísticos tardíos, cuyos paralelos más cercanos se localizan en el sur de la península itálica y Sicilia.

Estructuras 
Entrando en las ruinas, vemos que la mayor parte de la summa cavea desapareció por la reutilización de las piedras en edificaciones medievales pero se ha conservado un tramo de muro curvo (muy alterado por sucesivas reformas) que corresponde a la fachada; también se ve una parte de un pasillo situado tras la fachada.
Entre esta zona y la primera línea de gradas hay una fila de sillares que pudieron ser de la pared lateral de una galería superior.
A la izquierda las gradas se meten bajo la Catedral Vieja y por la derecha se meten bajo la Guardería Municipal.
El graderío, o cavea, aparece dividido en tres sectores. La summa cavea podría estar basada sobre muros  anulares y radiales y constituida por un armazón de vigas de madera, quizás cubierta con un toldo o velarium apoyado en postes de madera, cuyos hoyos cuadrados de anclaje aparecen en las gradas. Perdura la mayoría de las filas correspondientes a la media cavea y se han documentado las gradas inferiores y parte de la orchestra; los dos sectores inferiores, apoyados sobre galerías abovedadas, se encuentran en muy buen estado de conservación.
Una zanja abierta en el eje del teatro permite observar una pequeña superficie de la zona inmediata a la "orchestra", que estaba separada del graderío por amplio pasillo y antepecho, del que únicamente se conserva el arranque de una de las lajas de piedra que lo conformaban. También se pueden observar los sillares originales que formaban la galería en esta zona y el arranque de la escalera central. 





Otro importante sector excavado es un amplio tramo de la galería que canalizaba la circulación de espectadores para acceder desde el exterior a los asientos de la zona media del graderío, el cual en parte descansa sobre ella. Es de amplias dimensiones y se cubre con una bóveda anular de punto o de cañón. Al igual que en el exterior el material más utilizado es el hormigón. .
Para construirla fue necesario recortar previamente la roca natural y luego, con sillares perfectamente labrados en la misma piedra, se levantó el muro externo, mientras en la parte inmediata al terreno natural se hizo un muro de hormigón de la misma altura. Sobre ambos se dispuso un molde de madera, o encofrado, para formar la bóveda también con hormigón.
En el muro exterior se abren los vanos (o "vomitoria") que comunican con el graderío  y eran para exclusivamente para los que tenían asientos en la –ima cavea-. Construída a modo de cripta y lucernarios para iluminar el espacio de la galería. De los seis accesos al graderío que había se han localizado cuatro. En los accesos observamos huellas de una reforma que debió realizarse cuando el edifico aún estaba en construcción. 
El diseño original disponía una serie de escalones para salvar el desnivel existente entre la galería y el graderío, pero, por causas desconocidas, posiblemente problemas en la evacuación de las aguas pluviales, hubo que elevar el pavimento de la galería y en consecuencia anular parte de los escalones cubriéndolos con una rampa de sillería para salvar el nuevo desnivel.
En las zonas donde se ha destruido la rampa podemos observar que algunos escalones quedaron incluso sin terminar de tallar, labor que debía realizarse una vez colocados. Otros, que sí están acabados, no presentan el desgaste lógico provocado por el uso. Como consecuencia de esas transformaciones fue necesario transformar también la zona superior de los vomitorios.
Esta galería permanecía casi completamente anegada hasta hace poco, ya que en ella desembocaba una antigua cloaca. 
El que era el mayor teatro romano de Hispania debió tener, pese a ser el más antiguo también, una decoración acorde con sus dimensiones. En el Museo de Cádiz se conserva un trozo de cornisa de mármol con delicados adornos vegetales. Otro elemento decorativo rescatado es un fragmento de estatua representando una figura masculina. Es curiosa la decoración a base de dos figuras de conejos en actitud de comer hojas y frutas. 




















Pero lo verdaderamente curioso es que, durante una de las fases de excavación (y en niveles romanos) se encontraron restos cerámicos de un plato conteniendo conchas de caracoles terrestres y huesos de conejo doméstico; verdaderamente los gaditanos tenían entre sus bocados favoritos el "conejo con caracoles" y le homenajeaban elevándolo a motivo decorativo del propio teatro.
Tras la excavación ha quedado vacante una multitud de piezas que esperan el día en que puedan ser combinadas como las de un puzzle para ser montadas y reproducir algunos trozos del viejo teatro, en lo que se ha sacado hasta ahora. Para sacar el resto del edificio y ver toda la orchestra, todo el graderío y la scaena del teatro más antiguo y el segundo más grande de Hispania habría que derribar las construcciones decimonónicas que tienen poco valor histórico pero, eso sí, gran valor económico. 


                                                                 Mª José Urbano Delgado


Bibliografía:
Ramón Corzo Sánchez  “El teatro romano de Cádiz”
Historia de Andalucía  “Editorial Planeta”
Guía artística de Cádiz “Fundación José Manuel Lara”
Centro de interpretación del teatro romano de Cádiz.


Barrio del Pópulo




  





Real Capilla de Nuestra Señora del Pópulo 




   

                                                                  Origen

   Muy cerca del Pópulo, con cuyo nombre era conocida la principal puerta de la Villa, vivía el Alcalde Mayor, licenciado Mesa, hombre piadoso, que para evitar riñas y discordias de las numerosas personas que concurrían diariamente al mercado concibió la idea de colocar una imagen de la Virgen en la Puerta de la Villa, por los años 1567. Por mediación del escribano público e historiador de Cádiz, Agustín de Horozco, aprovechando la ocasión de encontrarse accidentalmente en Cádiz, procedente de Roma, el pintor italiano Antonio Franco, para embarcar en uno de los galeones que iban a América, le encargó que pintara un cuadro de la Santísima Virgen. Realizó el cuadro de la Virgen del Pópulo, imitación de la que existe de Roma.
   El lienzo, que se paga de gastos de Justicia, se puso en un vistoso marco y se colocó en un hueco que, para tal fin, se abrió en la misma pared del muro, situado entre las dos torres, encima de la puerta, siendo alumbrado por la noche con un farol de aceite a expensas del Corregidor. Por tener este lienzo la invocación latina de Ave María, Ora Pro Pópulo vino en llamarse del Pópulo el mencionado Arco y algunos años después, entre el lienzo de la pared, se pintó un escudo con las armas reales.
   La colocación del cuadro dio bien pronto el fruto apetecido, siendo muy numerosas las personas que al transitar por aquel céntrico lugar se detenían ante éste, para saludarle con una oración.



   Como la devoción hacia la Virgen del Pópulo iba en aumento, en el año 1593 el Ayuntamiento decidió adecentar algo aquel sitio, cerrando un caño por donde se daba salida a las aguas fecales de la Villa, lo que ocasionaba las consiguientes molestias en aquel lugar.

                                         Construcción de la Capilla - Reedificación

   En el año 1596, en la antigua Villa sufrió el asalto de las tropas anglo-holandesas al mando del Conde de Essex. El cuadro de la Virgen del Pópulo fue tiroteado en repetidas ocasiones por las tropas invasoras. El franciscano Fray Pedro de Abreu, en su obra Historia del saqueo de Cádiz por los ingleses en 1596 dice a este respecto:
   Cuando la invasión inglesa contra esta imagen colocada en sitio tan público hicieron repetidos disparos los enemigos todo el marco de la pintura quedo aquí acribillado a balazos y sólo recibió la tabla, en el fondo del cuadro, cinco golpes, quedando la imagen ilesa….
 José Nicolás Enrile, en su obra Paseo histórico artístico por Cádiz discrepa sobre este asunto, afirmando que por aquella época, el lienzo de la Virgen del Pópulo, ·”parecía una copia del original y estaba muy mal tratado por los insultos y desacatos de la invasión inglesa….”  Y otros autores han asegurado, más modernamente, que la verdadera imagen de la Virgen del Pópulo ha sido suplantada por la que se ve actualmente, siendo de suponer que esté debajo la primitiva, debida al pintor Antonio Franco.
Pero pese a las devastaciones y a los ultrajes a que dio motivo el saqueo, el cuadro permaneció en su lugar y los cinco balazos en la parte del fondo se disimularon después con otras tantas estrellas de plata.
     Este conocido episodio, que fue tomado por milagro, hizo que la devoción hacia la imagen de Nuestra Señora del Pópulo se acrecentara notablemente, dando lugar a que fueran diversas personas las que desearon hacerse cargo de este lugar donde se encontraba colocado el cuadro, para reformarlo y embellecerlo.
      Para darle el culto adecuado a esta imagen y al objeto de evitar en lo posible nuevas profanaciones, en el año 1599 comenzó a construirse una capilla entre las dos torres y encima del arco. Era por aquel tiempo Corregidor de Cádiz D. Fernando de Añasco, quién llegó a la Ciudad en 1597 con el título de Mestre de Campo por orden especial de Felipe II para estudiar y disponer la guarnición de Cádiz y recinto de sus murallas. D. Fernando de Añasco solicitó donación de este lugar, a lo que accedió el Ayuntamiento por escritura pública otorgada el día 5 de febrero de 1599, haciendo perpetua donación del sitio a dicho Corregidor, para sí y sus sucesores con facultad para poder enajenar o permutar la capilla y demás fabricado por él en el terreno concedido. Poco tiempo después, la donación pasó al Regidor de Cádiz don Bartolomé de Villavicencio.
    D. Bartolomé de Villavicencio realizó importantes obras, las cuales se transformaron por completo aquel sitio: mandó quitar un revellín que años antes defendían las murallas de las olas de la bahía, edificó una cerca y renovó el marco del cuadro de la Virgen del Pópulo, sustituyéndolo por otro de oro estofado. Con la autorización del obispo construyó un corredor cubierto delante de la Virgen, a todo lo largo del espacio comprendido entre las dos torres y sobre la bóveda del arco, a modo de capilla, con altar, ara y demás atributos divinos para poder celebrar oficios.
    La consagración de esta capilla se verificó con gran pompa y solemnidad, oficiando el Prelado y asistiendo los dos Cabildos, nobles y numerosos devotos. La bóveda del arco, situada bajo el suelo de la capilla, se transformó en calle, en la que se establecieron diversos comercios.
   Algún tiempo después, en el año 1614, se efectuaron algunas reformas en esta capilla, las que parece ser no fueron del agrado del Municipio, como lo releva el hecho de que en el Cabildo Municipal celebrado el día 22 de diciembre de ese año se pronunció contra las mismas.

                                          Edificación del templo actual reformas

    En el mes de mayo de 1621 comenzaron las obras para la construcción del edificio que actualmente tiene esta capilla, construyéndose sobre un arco grande de piedra, del tamaño de la puerta de la antigua Villa, edificándose una capilla cuadrada a la que se tiene acceso por dos escaleras situadas a ambos lados del arco. Al poco tiempo de comenzar las obras se paralizaron, al caer en cuenta del error cometido al construir la Capilla en alto, lo que le resultaba molesto a los muchos enfermos que diariamente acudían a solicitar el amparo y protección de Nuestra Señora del Pópulo, así como haberla hecho tan pequeña, sobrando el terreno para poder haberla hecho mayor. De todas maneras, al no poder modificarse en la práctica  los primitivos planos, las obras se reanudaron a los pocos meses, concluyendo las mismas a finales de 1624. Se le construyó una hermosa galería contigua al templo, una preciosa cúpula de azulejos y un espacioso balcón que da a la antigua calle del juego de la pelota. Este balcón se formó en el mes de agosto, un siglo después dictándose al efecto un Real Despacho ordenando al Ayuntamiento que de los fondos propios contribuyera con la cantidad de 50 doblones para las citadas obras de ampliación del mismo.
   La inauguración del templo se celebró con gran solemnidad, asistiendo el Cabildo Municipal a la traslación de la imagen de Nuestra Señora del Pópulo, predicando el primer sermón el administrador de la Capilla doctor don Bartolomé Valverde y Baldoa y el último el Obispo de la Diócesis, don Francisco Guerra, durante el novenario que con tal motivo se celebró.
   En 1846 la fachada tuvo que ser apuntalada a causa de los grandes daños estructurales que presentaban y en 1851 se aprueba el proyecto, presentado por don Manuel García del Álamo para su reconstrucción. Las obras se paralizaron a los pocos meses, permaneciendo la Capilla cerrada y las obras suspendidas durante un largo número de años. La Comisión Provincial de Monumentos Histórico-Artísticos de Cádiz envió con fecha de 21 de noviembre de 1866 a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Real Academia de la Historia de Madrid un documentado informe en el que se hace historia de este templo, que fue redactado y suscrito por el Vicepresidente de dicha Comisión, don Adolfo de Castro, así como también fue firmado por el secretario accidental don José de Asprer:

Cerrado el Oratorio por la paralización de las obras que se empezaron en 1851 debe enajenarse como uno de los bienes del Real Patrimonio, con lo cual podrían desaparecer con el templo mismo sus tradiciones, si adquirido por un particular, fuese destruido para erigir casas en ese mismo sitio y en uso del derecho de propiedad…”.”No  sólo desaparecerían estas memorias históricas y artísticas, sino igualmente el arco sobre qué hiciste el Oratorio, antigua puerta de Cádiz. Labrada en los muros que se construyeron de orden de su glorioso conquistador Don Alfonso el Sabio. Si se enajena y se destruye, Cádiz pierde el recuerdo de su antigua entrada y esta serie de tradiciones históricas por sí mismas y más apreciables aún por ser tan pocas las antigüedades de este género con qué Cádiz cuenta”. “ Por todas estas razones, la Comisión Provincial de Monumentos Histórico-Artísticos, cree que ha de declararse tal el edificio de la Capilla de Nuestra Señora del Pópulo en todas sus dependencias y exceptuando de la enajenación de los bienes del Real Patrimonio. Obtenida esta declaración podrán proseguirse las obras de restauración y consolidación de la Capilla con los fondos provinciales, asegurándose la existencia de este Monumento Histórico-Artístico de la piedad gaditana. Y esta Comisión nada ha creído más oportuno que poner en conocimiento de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando todos estos antecedentes por si se digna a tomarlos en consideración y gestionar a fin de que se obtenga de Real Orden la declaración deseada. Con esta misma fecha se oficia en igual sentido a la Real Academia de la Historia por si una y otra en su muy alta ilustración y a mor a las glorias y tradiciones del país aprecian del mismo modo que esta Comisión, todo lo referente a este Monumento Histórico y Artístico de los pocos con que cuenta la ciudad de Cádiz.
      Las Reales Academias trasladaron al Ministerio de Fomento copia del informe recibido, el que a su vez oficio es el Director General de Instrucción Pública y Antigüedades para que trasladara al Gobernador Civil de Cádiz los antecedentes producidos por la Comisión, a fin de que instruyera el oportuno expediente con tal objeto, así como un recordatorio avisa Autoridad para que lo verificarán a la mayor brevedad posible, con cuyas gestiones oficiales se pudo conseguir la declaración solicitada, continuándose con ello las obras de la Capilla, que finalizaron algún tiempo después.

                                                             La Capilla

   La capilla actual se compone de una nave, de planta cuadrada, cubierta por bóveda de aristas encamonadas y presbiterio de planta rectangular, cubierto por bóveda pétrea de cañón, perteneciente a la construcción primitiva, decorada por motivos geométricos que enmarcan las armas reales situadas en la clave.
        Da acceso a la capilla mayor un gran arco de medio punto, que descansa sobre dos columnas adosadas de orden toscano.
   A los pies de la nave se sitúa el coro en alto, a modo de tribuna, realizado en madera de cedro en la segunda mitad del siglo XVII.
   La fachada, de inspiración clasicista, es de gran sobriedad compositiva y destacan en ella las pilastras toscanas pareadas de orden gigante que la articulan, sustentando un frontón triangular. Entre éstas se abre un vano, rematado en medio punto, que permitía la visión de la Virgen desde el exterior, conservando de este modo su original condición de capilla abierta.
    El cuerpo inferior dónde se sitúa el arco de acceso a la antigua puerta de la ciudad va avitolado.
   El retablo mayor es una interesante obra barroca de madera dorada, realizada a mediados del siglo XVII en el que se sabe trabajo Alejandro de Saavedra. Se compone de banco, dos cuerpos divididos en tres calles y ático. Los soportes son columnas entorchadas y salomónicas, con una composición general que aún evoca estructuras manieristas. Fue concebida originalmente para albergar solo pinturas, si bien a mediados del siglo XVIII sufrió una reforma en la que se sustituyeron los lienzos de las calles laterales del primer cuerpo por hornacinas, con las imágenes en madera policromada de San Saturio y San José, obras de factura genovesa. Entre estas hornacinas va un templete-manifestador neoclásico y preside el conjunto una versión decimonónica de la Virgen del Pópulo, colocada aquí posiblemente durante el proceso de reconstrucción del edificio. El banco contiene pintura sobre tabla relacionada con la vida de la Virgen y en la calle central, ocupando el segundo cuerpo, un lienzo representando a la Encarnación, a cuyos lados van otros con San Luis Rey de Francia y la Conversión de San Pablo, mientras que centra el ático un crucificado flanqueado por la Virgen y San Juan. Todas estas pinturas pueden atribuirse a Juan Gómez Couto quién debió tener a su cargo los trabajos de dorado del retablo.
    En los muros laterales del presbiterio hay pequeñas portadas de mármol gris, rematadas por un frontón triangular. A ambos lados de la nave se sitúan dos retablos gemelos de madera dorada. También fueron reformados en el siglo XVIII para sustituir las primitivas pinturas por estructuras rococó que contienen tallas policromadas, entre las que sobresale la que representa la Virgen del Rosario, obra de origen genovés.
    Los áticos conservan los lienzos originales que representan a San Pedro y San Pablo, también atribuido a Juan Gómez Couto.
    Las mesas de los tres retablos y los aguamaniles son obras genovesas, en mármoles policromados con incrustaciones de nácar, de finales del siglo XVII. Otras piezas conservadas en la capilla son: Una cruz de guía, un lienzo que representa la Virgen de la Soledad y un juego de candelabros y Cruz de altar en plata, todos del siglo XVIII.

                                   Curiosidades relativas al templo

.  En el año 1614 se le concedió a esta capilla el título de Real. A partir de esa fecha la imagen y                                                  su Oratorio quedaron incorporados al Patronato Real.
. En 1627 se pretendió trasladar por el Cabildo Eclesiástico a la Catedral  a la imagen de Nuestra Señora del Pópulo.
. En 1778 se fundó en esta iglesia la Hermandad o Cofradía de Nuestra Señora del Pópulo, dedicada a los Rosarios Públicos, cuyas Reglas o Estatutos fueron modificados dos años después.
.  En 1786, a pesar de estar prohibido los Rosarios Públicos por el obispo don José Escalzo y Miguel, esta Cofradía pretendió salir a la calle el día 19 de agosto del mencionado año, a lo que se opuso el Ayuntamiento a instancias del Prelado.
.  Al fundarse en el siglo XVIII la Academia de Guardias Marinas en unas casas contiguas a las Capilla del Pópulo, el capellán de este oratorio paso a ser, a su vez, también de dicho Centro de Formación Militar de la Marina.

.  Debido a encontrarse esta Capilla cerca de la Plaza de la Corredera, en donde estaba la cárcel y se colocaba sobre un tablado la horca para los ajusticiamientos, diversos autores suponen que este templo sirviera en la antigüedad para la preparación de los reos a la muerte.