martes, 23 de febrero de 2016

Iglesia-Convento de San Francisco

   La orden franciscana tiene presencia en Cadiz desde el S. XIII, siendo el franciscano Fray Juan Martínez  su primer obispo (1266-1278).
   En el S. XVI, Fray Juan Navarro, natural de Antequera, viendo la escasez de conventos y frailes que había, solicito al Obispo García de Haro el permiso para construir un convento, accediendo y concediéndole 400 ducados que unidos a los 600 que había reunido el fraile de limosnas y donativos fue suficiente para iniciar las obras. La primera piedra se puso el 25 de Marzo de 1566.
   El lugar escogido es un terrero poblado de viñas y con una pequeña ermita dedicada a la Virgen de los Remedios que existía desde muchos años antes.
   En 1596, la ciudad sufre el asalto Anglo-Holandés. La Iglesia es destruida y las tropas enemigas establecen su cuartel general en el convento así como la residencia del Conde de Essex.
   En 1620, se instalan en el convento las Cátedras de Filosofía y Teología. La comunidad estaba formada por 60 frailes.
   En 1665, la iglesia es reedificada y reformada entre 1700-1705 por José Francisco Badaracco, siendo consagrada a la Virgen de los Remedios, en lugar de S. Francisco como se la conoce hoy en día.
   En 1836, con la desamortización de Mendizabal, se les expropia la huerta que ocupa hoy la Plaza de Mina y el Museo construido por el arquitecto Juan Daura en 1838. Y la enfermería que ocupa hoy la Academia de Nobles Artes.     En ese momento, la comunidad de 48 frailes se marcha a otros conventos.
   En 1868, siendo alcalde de Cádiz Fermín Salvoechea, el pleno del ayuntamiento decide abrir una nueva calle que pasa por la cabecera de la Iglesia. El consulado francés protesta por la afrenta a Francia, ya que la capilla de la epístola es propiedad del pueblo francés y el ayuntamiento no tiene más remedio que desistir.
   En 1891, el obispo Calvo y Valero ofrece a los frailes volver a la convento y la iglesia y aceptan. Viene un reducido grupo de frailes procedentes del convento Corpus Christi de Morón de la Frontera.
   En los sucesos de 1931 la iglesia sufrió grandes daños. En 1949, por un Decreto de la Sagrada Congregación de religiosos, el convento pasa a depender de Granada.

   Las dependencias conventuales quedaron muy reducidas tras la desamortización, conservando un claustro con arcos sobre columnas toscanas, de carácter manierista.  La escalera tiene dos tramos cubierta por cúpula sobre pechinas decorada con yeserías del siglo XVII. En el muro frontal hay un lienzo de San Jerónimo penitente del siglo XVII con marco rococó.

               La portada principal



   Se presenta dividida en dos cuerpos. El inferior con pilastras corintias. Sobre el vano El Escudo de la Orden de San Francisco. Nos muestra dos brazos cruzados, que representan el de Jesucristo y el de San Francisco con las marcas de los clavos, ya que el santo sufrió los estigmas de la pasión hasta su muerte. Entre los dos, una cruz, en este caso latina aunque en muchos otros veremos la Tau, una especie de T, que es el símbolo de la última letra del alfabeto hebreo.           Proviene de la profecía de Ezequiel en la que Yavhé pide a su pueblo que lo sigan hasta el fin de los tiempos, es decir, hasta la última letra. Este símbolo tiene una gran importancia para los franciscanos porque se conservan documentos firmados por el santo en Asís y llevan la Tau. A veces, también se ponen nubes debajo de los brazos, significativo de que San Francisco ahora disfruta la Vida Eterna al lado de Jesús.



   La difusión del escudo franciscano de los brazos cruzados de Cristo y de Francisco se lleva a cabo durante el generalato de Francisco Sansón (1475-1499), quien a través de las muchas obras de arte que encarga y dona a las iglesias de Asís, Padua, Florencia, Brescia..., hace que se convierta en el escudo propio de la Orden Franciscana.



   Sobre el escudo, una hornacina flanqueada por columnas con una imagen en mármol de S. Francisco. Sobre ella, un vano que ilumina el coro.

                        La torre  




   Está separada del edificio de la iglesia; es de planta cuadrada rematada por un cuerpo de campanas octogonal con cubierta semiesférica y linterna. Su construcción se comenzó en 1665 y se concluyó en 1761, siendo prior de este convento Fray Manuel de Lora y reinando Carlos III y siendo obispo Tomás del Valle. Su construcción es muy sólida, siendo toda ella de cantería, cuyas piedras fueron sacadas de la cantera del Paseo de las Delicias. A tal efecto, el guardián del convento de San Francisco, Fray Antonio Maldonado, elevó un Memorial al Ayuntamiento gaditano en el año 1665, solicitando la gracia de sacar piedra de una cantera de la Ciudad, para la construcción de esta torre, a cuyo Memorial se dio lectura en el Cabildo Municipal celebrado el 27 de junio de 1665, accediéndose a la gracia solicitada.



   Esta torre desempeñó un importante papel en la Guerra de la Independencia y durante el asedio que el ejército francés puso a nuestra Ciudad. Las campanas de las torres de los conventos de San Francisco, la Merced y Santo Domingo, eran las encargadas de avisar al pueblo de los disparos de cañón que el ejército francés hacía sobre le Ciudad. Para tal fin, cada una de estas torres tenía establecido un vigía, él que al divisar el fogonazo en la boca del cañón y mientras el proyectil atravesaba la bahía, mediante un toque de rebato, avisaba al vecindario del peligro inminente para que éste se pusiera a cubierto.
   Fray José Fernández tenía su misión en esta torre. Ramón Solís, en su obra “El Cádiz de las Cortes”, escribe que un día de 1810, cuando después de tocar la campana avisando que los franceses habían hecho fuego, recibió un gran susto al comprobar que ésta había vuelto a sonar nuevamente impulsada por una granada que pasó junto a ella, inutilizandola . Al instante el novicio con la campana gemela, continuó tocando a rebato. Esta bomba se conserva en el Museo Histórico Municipal.
   También el escritor y político gaditano Antonio Alcalá Galiano en su obra “Recuerdos de un anciano”, dice que el novicio Fray José Fernández, cuando desde su puesto de vigía observaba que algunas granadas disparadas por los franceses caían en el mar, hacía un gesto característico de “corte de manga”.

                  La portada lateral

   De mediados del siglo XVIII, enmarcada por pilastras corintias con una hornacina sobre el vano con la imagen en mármol de San Antonio de Padua con El Niño. Es el patrono de los objetos perdidos, las personas que buscan pareja y los celiacos. Se le representa con un lirio- pureza, las sagradas escrituras y El Niño-visión. Sobre el frontón partido, dos ángeles portando cuernos de la abundancia. Esto proviene de la mitología, cuando Zeus niño jugaba con su cabra nodriza y le parte un cuerno. Se lo devuelve pero con poderes: todo el que lo porte se le conceden todos los deseos.

   La iglesia es de planta rectangular con una sola nave a la que se abren capillas de distintas épocas, que le dan aspecto de iglesia de tres naves. La cubierta es de bóveda de medio cañón con lunetos y arcos fajones. Tienen decoración de yeserías a base de lacerías geométricas. La nave central se divide en cuatro tramos, separados por arcos de medio punto horadados en el muro. Sobre estos, molduras doradas con motivos geométricos. En los bajos, gran zócalo de mármol rojo. 

                        El coro



   Se sitúa en alto a los pies de la nave. En él destaca el órgano barroco del Siglo XVII, con  reformas hasta el XX. En las crónicas de los franciscanos citan una gran reforma en 1850, otra en 1905 y la de 1975. La caja está adosada a la tribuna de la epístola. Mueble policromado con motivos vegetales y dorados, cuyo autor parece ser Pomar. Los tubos de boca con abertura en bisel, se agrupan en tres torreones, rematados en jarrones, el central con motivo Mariano. Los tubos de lengüeta o de trompetería van horizontales. Los tubos, 1899, son de estaño con plomo y aluminio y de madera.   Tiene tres teclados, el barroco original y el proveniente de La parroquia de Alcazarquivir de Marruecos.  Su mecanismo es mecánico, hidráulico y eléctrico.
   En los muros, lienzos del Calvario y el de S. Luis, regalo de Napoleón para la capilla de los franceses, ambos del S. XIX. Y dos interesantes lienzos que representan la Oración en el Huerto y la calle de la Amargura, atribuidos a Valdés Leal, S. XVII.

                          El púlpito



   Obra barroca de mediados del siglo XVIII en mármol de colores realizado en España, su frente se decora con imágenes de San Francisco, La Inmaculada y San Antonio. Lo cubre un tornavoz rococó de madera dorada en cuyo techo se encuentra un Espíritu Santo en forma de Paloma. Debajo del tornavoz, una cartela en forma de cruz en madera dorada que alberga un Cristo.
Ante el presbiterio se sitúa una cúpula encamonada conformada por dos cuerpos: un tambor con vanos y balaustradas y la cúpula también con vanos y balaustradas; apoyado el conjunto sobre pechinas; las pechinas, solución arquitectónica en forma de triángulo   cuyos lados son arcos, el formado por la cúpula, el del retablo y el de la capilla lateral. En los muros laterales, se abren dos tribunas y dos grandes arcos que dan acceso a sendas capillas laterales. En las pechinas retratos de diferentes Papas pertenecientes a la orden franciscana. Alejandro V, Sixto V, Nicolao IIII.

                    Retablo mayor



    Fue realizado en 1763 por Gonzalo Pomar, su planta es ochavada y se compone de banco, dos cuerpos divididos en tres calles por columnas corintias, cuyos fustes en ocasiones se suplantan por querubines, y un ático. Tiene una profusa decoración a base de rocallas, la hornacina principal está ocupada por imagen de la Virgen de la Asunción, talla policromada del S, XVIII, procedente del desaparecido convento de los Descalzos:, sobre ella, en el manifestador, se sitúa la imagen de la Virgen de los Remedios, titular de la iglesia, obra del escultor flamenco Van Pomberge, S. XVII. En las hornacinas laterales van las imágenes de San Francisco, Santo Domingo, Santa Clara y Santa Coleta, representada con el libro de la regla primitiva de Santa Clara, obras contemporáneas del retablo igual que el altorelieve de la coronación de la Virgen que ocupa el ático. A la derecha, el escudo franciscano en una hornacina ovalada. Y una gran profusión de querubines. 
   A ambos lados del presbiterio hay dos ángeles lampareros, atribuidos al círculo de Pedro Roldán.

              La capilla sacramental



    Es la primera del lado izquierdo, con cúpula con vanos sobre pechinas profusamente decoradas en rocalla de madera dorada. El retablo barroco articulado en banco, un cuerpo dividido en tres calles separadas por estípites (columna o pilastra troncopiramidal invertida, con el fuste con decoración abigarrada y exuberante,  está constituido por distintas formas geométricas superpuestas) y ático; está presidido por un relieve que representa la Pentecostés, a cuyos lados se sitúan las imágenes de Santa Clara y San Bernardino. En el ático hay un relieve con la Trinidad. Este retablo está flanqueado por dos  ángeles lampareros del XVIII, en actitud de adoración. 

                La Capilla del Pilar
    Paralela a la sacramental, en la que se encuentra un retablo de mármoles realizado a base de taraceas en el siglo XVIII. Delante, la excepcional talla de San Francisco, de Martínez Montañez, fechada en la primera década del XVII. Y una Virgen de Regla, sobre altar con ruedas.
   La sacristía de la iglesia, que comunica con el claustro, conserva una cajonería del siglo XVIII, así como diversas obras pictóricas y escultóricas entre la que sobresale una imagen de San Diego de Alcalá atribuida a Martínez Montañez. Son de destacar las piezas de bordado que conserva este convento, entre ellas hay varias casullas y un paño mortuorio del siglo XVIII con el escudo franciscano y dos dalmáticas de ricos bordados con imaginería del siglo XVII.

         La capilla de la cofradía de la Vera-Cruz 



   A continuación de la sacramental, con planta rectangular cubierta por bóveda de cañón con lunetos, decorada por yeserías geométricas, se abre a la nave central por tres vanos de medio punto. Mide 18.50* 6.80 metros.  El retablo rococó, es obra de Alejandro de Saavedra, S.XVII (~1630)** y está tallado en madera dorada. Lo preside la imagen titular, interesante crucificado italiano del siglo XVIII, atribuida al escultor Giussepe Picano. 




La imagen fue donada a la cofradía por el hermano Juan de Figueroa en el año 1773, que la trajo desde Nápoles; Sánchez Peña restaura la imagen y a él se le debe la nueva cruz arbórea en 2010. En los sucesos de 1931, la imagen del Cristo se salvó pero quedaron muy deterioradas las piernas y fue restaurado por Lainez. A los pies del Cristo, un Lignum Crucis. El primitivo Cristo fue realizado por un indio americano, obra de papelón y se conserva en la Casa de Hermandad de la Cofradía.
   En el ático hay una imagen de Santiago, contemporánea del retablo.  
   Bajo el altar del titular hay una bóveda donde en tiempos, se enterraba a los hermanos de la Cofradía. 



   A ambos lados se sitúan dos ángeles lampareros de factura italiana, en el muro de la derecha se dispone un pequeño retablo también de Saavedra, con la imagen  de la Virgen de la Soledad de Sebastián Santos, 1944. La antigua imagen fue destruida en el saqueo que sufrió la capilla de la cofradía el 11 de mayo de 1931. Junto a él una vitrina rococó conteniendo la cruz de guía de madera dorada con incrustaciones de espejos, realizada en la primera mitad del siglo XVIII, a cuyos pies hay una representación del descendimiento de Cristo por San Francisco.
   Una vidriera representa a San Francisco con los estigmas de la pasión en sus manos. En el testero opuesto, el escudo de la cofradía, aparece enmarcado por blasón, rematado por corona real y cruz arbórea como símbolo de la verdadera cruz.
   En 2016 la cofradía celebra su 450 aniversario.
   El Historiador Agustín de Horozco cita a la Vera Cruz ya en 1566 como la única cofradía de disciplina que existía en Cádiz. 
   Alvaro Picardo y Gómez en su obra "Datos sobre la Muy Ilustre Antigua y Venerable Cofradía de la Vera-Cruz" Imprenta Salvador Repeto, Cádiz 1946, apunta que hacia 1569, ante el escribano público Don Jerónimo Valenzuela, fray Juan Navarro, fundador del convento, cede suelo para la fábrica de la capilla de la Cofradía. Durante el asalto del Conde de Essex, se destruyó una reja de caoba que cerraba dicha capilla.
Se desconoce la fecha exacta de la fundación de la Cofradía de la Vera+Cruz, aunque se conoce que fue Fray Juan Navarro su fundador. Tiene escritura de propiedad de la capilla en 1569 y su primer hermano mayor fue Cristóbal Marrufo de Negrón.
   Antiguamente sacaba cinco pasos, el Santo Sudario, la Santa Cena, Oración en el Huerto, el Cristo de la Vera-Cruz y la Virgen de la Soledad; procesionando el Jueves Santo. Posteriormente, en el siglo XVII ponía en la calle el Santo Entierro.

     Casa de Hermandad en la calle Conde O'Reilly.
  La Cofradía también cuenta con una imagen del Niño Jesús del siglo XVIII, restaurado por González Rey en 1997, y conserva las tallas que realizase Miguel Láinez en la postguerra para acompañar al Stmo. Cristo (la Virgen de los Dolores, María Magdalena y San Juan), todas ellas también restauradas por González Rey.

         La capilla de Santa Isabel de Hungría
   La última del lado izquierdo, santa del siglo XIII, perteneciente a la 3 orden franciscana, creada por S. Francisco para seglares. Pablo VI cambia su nombre por orden seglar franciscana. Era hija del Rey Andrés II de Hungría. Dedicó su vida a la caridad y se la representa con un cesto de panes o flores. Cuando estaba dando panes de un cesto a los pobres, se vio sorprendida y para no mentir, los panes se convirtieron en rosas. La cierra unas rejas. 

          La capilla de la nación portuguesa



A los pies del lado derecho, es una construcción del siglo XVI de tradición mudéjar cubierta por bóveda de casquetes sobre trompas, decorada al fresco en el siglo XIX con medallones imitando relieves. Su retablo mayor es de principios del siglo XVII muy alterado en el siglo XIX, en origen estuvo presidida por la imagen de la Virgen de la Paz, del XVII. Se divide en banco, tres calles y ático. El banco con un grupo escultórico que representa el nacimiento de Cristo. La calle central ocupada por la imagen del Nazareno del Amor, obra de Rivera, 1936, ya que anteriormente esta capilla sufrió un incendio. El ático con una representación de la Santísima Trinidad rematado por un pequeño Crucifijo. En la calle lateral izquierda en hornacinas con dosel se encuentran San Jerónimo (báculo y libro) y San Pedro ( llaves). En la calle derecha, San Ambrosio ( espada) y San Buenaventura (báculo y libro). A ambos lados del retablo, dos altares con La Virgen de la Esperanza(Luis Jiménez) y San Juan Bautista, de Berraquero.
   Frente al retablo, un altar barroco con estípites, del S. XVIII, con la imagen de San Francisco y un pedestal con Santa Clara. 
   En el testero derecho, el crucificado de la Expiración, del siglo XVII, de madera de cedro, ahuecada para procesionar, atribuida a Alonso Martínez, si bien en la restauración realizada en 1990 se descubre en su interior la autoría de Jacinto Pimentel en 1655.

          La capilla de la nación flamenca
    A continuación, ha sufrido diferentes reformas, siendo la mayor la llevada a cabo por Torcuato Cayón en la segunda mitad del XVIII. Estuvo dedicada a S. Andrés, titular de la cofradía de los flamencos. Los flamencos tuvieron una gran presencia comercial/social en Cádiz, en los S. XVII y S.XVIII y como pertenecientes a esa cofradía eran propietarios de diferentes inmuebles y estaban adscritos al enterramiento colectivo en la Iglesia de S. Francisco. Se cubre de bóveda de medio cañón y está presidida por un retablo protobarroco de 1621 y alterado por repintes posteriores; en él se encuentra la imagen de la Inmaculada. La capilla presenta sus vanos decorados con vidrieras que representan a San Buenaventura y al Beato Juan Duns Escoto. Delante, las imágenes de Jesús caído (Miguel Laínez) y Virgen de los Desamparados (José Rivera), de la cofradía de los estudiantes.

       La capilla de los navegantes Cántabros
   La tercera capilla del lado derecho, erigida en 1567, perteneció a los navegantes cántabros, tiene planta rectangular y va cubierta por bóveda esquifada. En ella se abre la puerta lateral. Hay pequeños retablos de distintas épocas, los barrocos, frente a la puerta, dedicados a San Antonio y San José, obras del XVII y XVIII. En el altar de San Antonio, las pinturas de los cuatro evangelistas. El dedicado a las Ánimas, junto a la puerta, es neoclásico del siglo XIX, relieve que representa a la Virgen del Carmen con las ánimas del purgatorio y en el ático, un lienzo de la Inmaculada acompañada por San Joaquín y Santa Ana. El dedicado a María Auxiliadora es neogótico. La puerta lateral de la iglesia, que está protegida por una bella puerta de carpintería de mediados del siglo XVIII.

           La capilla de la nación francesa



   Es la última del lado derecho, tiene cúpula con vanos y pechinas; en ellas unas metopas con corona y diferentes símbolos y está presidida por un retablo barroco de 1673 de Damián Machado. Su cuerpo principal, dividido en tres calles separadas por columnas salomónicas, alberga en sus hornacinas laterales las imágenes de San Dionisio y San Remigio, presidiendo  la de San Luis Rey de Francia, titular de la capilla. Este grupo es atribuido a Pedro Roldán, según investigaciones de José María Pemán. En  el ático, un crucificado, obra con técnica de papelón de procedencia americana, posiblemente mexicana, ya que allí hubo grandes talleres que desarrollaron esta técnica.
   En el lateral la Virgen de La Paz, del XVII, con reforma en el XVIII, para colocarle las vestiduras enteladas. En Mayo del 2015, procesionó en el rosario público, con motivo del año de la Fe, con el manto azul pavo de la Soledad, pasó de la cofradía de San Juan Evangelista, de la Cofradía de las Aguas y fue portada por la Cuadrilla de Cargadores de Nuestra Señora de la Soledad, dirigida por NHD Manuel Cortés Ruiz y su equipo de auxiliares.

Marisa Rueda Abreu
Febrero 2016
Fotos: J Luis Varela                   Pinchar en la foto para ampliar

Ampliación: imágenes en los retablos.
S.Francisco de Asís, S. XII, fundador 1 regla. Pobreza/Evangelio. Estigmas/aves.
San Antonio de Pádua, S. XIII, franciscano. Doctor de la Iglesia. Niño/Biblia. Lirio. 
Santo Domingo de Guzmán, fundador dominicos.
Santa Clara, fundó 2 orden franciscana o clarisas.
Santa Coleta de Corbie, S. XIV-XV, 2 regla de Santa Clara.
San Bernardino de Siena, S. XV, franciscano.
San Jerónimo, S. XIV-XV, Padre de la Iglesia. Traductor Sagradas Escrituras. Patrón     archivos/bibliotecas.
San Ambrosio, S. IV, Padre de la Iglesia. Patrono de fabricantes de velas.
San Buenaventura, S. XIII, franciscano, cardenal. Doctor de la Iglesia.
Beato Juan Duns Escoto, S. XIV. Franciscano. Beatificado en 1993 por Juan Pablo II.
San Dionisio, S. III, 1 obispo de París.
San Luis, Rey de Francia, S. XIII, perteneció a la 3 orden franciscana (seglar).
San Remigio, S. V-VI, obispo de Reims.


Bibliografía:
Guía artística de Cádiz: Lorenzo y Juan Alonso de la Sierra
http://www.veracruzcadiz.es/conferencia.htm
http://diariodealfredo.blogspot.com.es/2012/12/el-escudo-franciscano-lo-que-significa.html 
http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/catalogo_imagenes/imagen.cmd?path=1003625&posicion=1
http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/1221984.pdf Alonso Martínez
Obispos de Cádiz S. XIII-XIX Francisco Glicerio
http://domuspucelae.blogspot.com.es/2011/03/historias-de-valladolid-escultura-de.html
http://revistas.ucm.es/index.php/CHMO/article/download/38670/37392
http://www.diputaciondevalladolid.es/ciudadanos/ciu-cultura/organo_barroco/imprimir/?idboletin=2636&idarticulo=136790&imp=1
http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoblog/mgonpes/files/2013/01/historia-de-los-organos.pdf
http://www.veracruzcadiz.es/rosariopublico.htm
http://www.veracruzcadiz.es/historia.htm



** Nota de la autora:  Alejandro de Saavedra, retablo Vera-Cruz, sobre 1630. En 1634 introduce la columna salomónica en la Cartuja de Jerez. En 1640 en el retablo mayor de Santa Cruz. Luego en la Capilla del Pópulo, Santiago, San Agustín...es decir, no deja de usar esa columna, luego supongo que por la menor envergadura del retablo y por la no utilización de la columna salomónica, el retablo tiene que ser anterior. Sabiendo además, que su taller tuvo auge entre 1630 y 1670.

jueves, 18 de febrero de 2016


    Catedral  de la Santa Cruz sobre las Aguas
(Catedral Nueva)




En el 1644 surgió la idea de una Nueva Catedral por el aumento demográfico y el auge económico de la ciudad.
En el 1674 el Arcediano de Medina Sidonia don José Rabasquiero comienza a recoger dinero.
En el 1679 el Arcediano Rabasquiero concibe la idea de ubicar la Nueva Catedral en el solar de la antigua Catedral de Santa Cruz, por ser más barato el proyecto.
Se encarga el proyecto al arquitecto don Diego Moreno Meléndez, pero el obispo de Cádiz Don Juan Fernández de Isla, no aprueba el proyecto por ser el solar pequeño.
El 3 de julio del 1716 se celebra un cabildo y el canónigo D. Juan de Zuloaga retoma la idea, ya que la antigua catedral de Santa Cruz estaba muy deteriorada.




El 7 de agosto de 1717 en un nuevo cabildo se decide su comienzo por los tantos donativos de la cristiandad, y los más importantes fueron del chantré Don Felipe de Ariño y Escoto que ofreció 4500 pesos y 1880 de su tío, también chantré, además de la manutención de un peón por el tiempo que duraran las obras.
Las épocas de oro vividas por Cádiz en el siglo XVIII con el monopolio del comercio americano, planteó la necesidad de un marco adecuado para las celebraciones litúrgicas que ya no podía ofrecer, pese a su venerable antigüedad la Catedral Vieja de Santa Cruz.
Así lo comprendieron los dos cabildos, Catedral y municipal y con la ayuda económica principalmente de los cargadores a Indias.






Siendo Obispo D. Lorenzo Armengual de la Mota, el 3 de mayo de 1722se coloca la primera piedra de una grandiosa arquitectura, diseñada por el cántabro nacido en Cabárceno Vicente Acero y Arebo, ganador del proyecto de la Catedral en 1721, arquitecto formado en Guadix y Granada, que se inspira en la Catedral de Granada, aportando el estilo barroco.
Estuvo en las obras ocho años porque hubo unos problemas con el cabildo a cuenta de la cimentación, ya que pasaba el canal bahía-caleta y hubo dificultades para asentar la piedra en la parte de la torre de poniente, decía que por el terreno había que poner por cada varias estacas de madera, unos zunchos de hierros, al ser esa parte más pantanosa.



Por este motivo el cabildo decía que los hierros se iban a oxidar y así no se podía hacer y él no quiso ceder y se marchó de la obra.     Solamente hizo la planta de la Catedral y la cripta.
El proyecto de él era mucho más grandioso que los proyectos de los arquitectos que vinieron después.

En 1732 el cabildo nombró maestro mayor de las obras a Gaspar Cayón, arquitecto que había dirigido la Catedral de Guadix, dejó la dirección de las obras en 1759 por motivos de edad, le sustituyó en el cargo su sobrino Torcuato Cayón de la Vega (que supuso la transición del barroco al neoclásico)
Tras la muerte de Torcuato Cayón en 1783 se hizo cargo de las obras su discípulo Miguel de Olivares y Guerrero que hizo una gran fortuna con el sueldo de 800 pesos anuales.(Diseñó en enero de 1795 el edificio Amaya).( Ubrique 12-09-1748—Cádiz 25-4-1813)
Los gastos iban por los 871.000 pesos. En el 1783 se reanudan las obras gracias a una gran aportación monetaria del consulado
Una serie de disputas entre arquitectos y eruditos de la ciudad sobre como continuar los trabajos (uno de los motivos según el cabildo no le gustaba los cortes de la piedra no era arreglados al arte)  llevaron a que el cabildo solicitara a la Academia de San Fernando de Madrid que enviara una comisión para
 solucionar el problema, fundamentalmente en cuanto al diseño para la terminación de la cúpula, torres y cuerpo central de la fachada principal, la Academia envió al teniente de arquitectura se S.M. a Manuel Machuca, nombrado arquitecto mayor en 1790 por Carlos IV, quién dejó a Olivares para la ejecución de los trabajos.
Las obras se interrumpieron en 1796 por la ruina de los negocios con América a causa de las guerras coloniales, seguidas de nuestra guerra de la independencia y la pérdida de las provincias de Ultramar
Sus estancias fueron empleadas como depósito de material de guerra, como fábrica de cordeles, las capillas como depósito de cadáveres y almacén de maderas, que en 1832 sale ardiendo la capilla de San Filmo (hoy del Sagrado Corazón) no sufriendo graves daños
Esto motivó a militares y cabildo a tomar la decisión de continuar las obras, por lo que el obispo fray Domingo de Silos Moreno se constituyó en Administrador de la obra catedralicia y privándose de sus ingresos con el apoyo de las autoridades en el que el Ayuntamiento aporta 250.000 reales, con las limosnas del pueblo gaditano y residentes en Méjico entregaron dinero al cónsul de España.
En 1832 se nombró Maestro Mayor a Juan Daura. A él se debe el cierre del tramo de la nave central que permanecía abierto y el diseño de una nueva cúpula mucho más modesta por la escasez de recursos económicos. 




También diseñó la sacristía.
Abrió el templo en 1838, aún faltaban por terminarse partes como el altar mayor, los púlpitos, el coro y las torres (1853), la cúpula del crucero en 1883 que en su exterior está recubierta por azulejos amarillos y es roma, obra del arquitecto D. Juan Daura, que estuvo al frente hasta 1844, obras que se irían realizando más tarde hasta llegar a su estado actual.




El templo presenta planta de cruz latina y tres naves con crucero rematados por una cúpula y una gran girola de forma pentagonal, el espacio en el interior, queda delimitado por conjuntos de columnas de
 orden corintio elevadas sobre plintos, las cubiertas se solucionan mediante bóvedas vaídas en la mayor parte del edificio, mostrando muchas de ellas una rica decoración escultóricas en bajo relieve.
En esta Catedral se recogen las formas tradicionales del gótico en las tres naves y girolas y las renacentistas en la cúpula sobre tambor y pechinas.




Es la única catedral de España que utilizo mármoles para el revestimiento de sus muros y columnas.
Se puede seguir paso a paso el proceso constructivo y alzado de esta inmensa mole de piedra al ritmo ubicado por los ingresos del comercio que a veces se interrumpió.
La sucesión de los maestros mayores de la obra catedralicia explica la superposición de estilos artísticos, Gaspar Cayón introdujo las rocallas en los frisos, Torcuato Cayón de la Vega (sobrino de Gaspar Cayón y discípulo de Vicente Acero), enmendó en parte las fantasías barrocas encauzando el templo hacia el clasicismo.


Miguel de Olivares y Manuel Machuca introdujeron el neoclasicismo en las torres y cascarón de la fachada principal y en esta misma línea trabajaron en el siglo XIX Juan Daura y Juan de la Vega.

(La Catedral estuvo cerrada del 1968 al 1984 desde que se cayó una piedra considerable, a raíz del cual se puso una red, la red es de Holanda)



La Fachada

La fachada principal está realizada con mucho movimiento a base de formas cóncavas y convexas. Posee tres pórticos.


               El central tiene dos cuerpos, de los cuales el primero posee cuatro columnas corintias de fuste profusamente decorado y columnas estriadas, el segundo cuerpo es un gran ventanal flanqueado por los Santos Patronos, San Germán y San Servando, del genovés Esteban Frucos realizados en el siglo XVII, que anteriormente estuvieron en la Catedral Vieja. Todo ello está rematado por un gran arco abocinado con frontón triangular, y sobre él se sitúa una escultura del Divino Salvador realizada en mármol de Carrara por Esteban Frucos.


             Las dos portadas laterales están rematadas por complejos frontones y flanqueadas por dos torres de planta octogonal con tres cuerpos, el primero almohadillado, el segundo con vanos entre pilastras y frontones y el tercero con columnas, cerrado con casquete semiesférico.


La fachada principal está rematada con candelabros y tiene dos cuerpos; el primero está realizado en mármol y el segundo en piedra caliza.





Las cubiertas son bóvedas vaídas con profusa decoración de orden clásico. El crucero, tiene una cúpula semiesférica sobre tambor, obra de Juan Daura, cuyo exterior es romo y está recubierta de cerámica amarilla y rodeada de imágenes de santos, atribuidas a discípulos de Cosme Velázquez.




 Capilla de la Asunción



Nos encontramos ante la primera y única capilla terminada en 1755, según los primeros diseños del siglo XVIII, y que tuvo por patronos a los Cargadores de Indias, el Cabildo de la Catedral, en agradecimiento a las obras del Templo, puso esta capilla bajo el patronato del consulado de cargadores de Indias.
En principio iban a ser todas las capillas iguales, según el proyecto de Acero, pero por falta de dinero solo se pudo construir ésta,.
Tiene un interesante retablo de mármol y jaspes de Mijas (Málaga), diseñado por el arquitecto Gaspar Cayón hacia 1750, las cuatros columnas salomónicas de laborioso y complicado trabajo, con capiteles compuestos sosteniendo trozos de entablamento que recibe un dinámico frontón triangular.
Una hermosa escultura marmórea de la Asunción (Es una Inmaculada), atribuida a la escuela italiana del Siglo XVII que preside el conjunto.
Sobre la mesa del altar una escultura del Santo Niño de la Guardia (Patrono de un pueblo de Toledo que se llama La Guardia), anónima del siglo XVII, vean el hábito trinitario del niño y en su particular iconografía en la que aparece crucificado en recuerdo de su martirio.
La labra de columnas, capiteles, la imagen misma y otros elementos de mármol de esta capilla corresponden, según Lorenzo Pérez del Campo, a los escultores Salvador de Alcaraz, Cayetano de Acosta y Agustin de Medina y Flores.
En las hornacinas laterales contempla sendas esculturas de San Fermín y San Martín de la Ascensión, santos vascos que provienen de la antigua capilla de los vizcaínos de la Catedral Vieja. Son obras documentadas del genial escultor napolitano Caetano Patalano de finales del siglo XVII.
Son dignos de reseñar los dibujos geométricos que representan cubos en el pavimento de esta capilla.

En esta capilla aún cuando la Catedral no estaba terminada, había culto.



 Capilla de San Sebastián




  Preside esta capilla un cuadro manierista representando a San Sebastián firmado en 1621 por el pintor italiano en Génova, Andrea Ansaldo, está firmado abajo a la derecha, este santo era el abogado contra la peste, en épocas de epidemia de esta enfermedad en siglos pasados el pueblo se encomendaba  a San Sebastián, por este motivo es raro encontrar una iglesia que no tenga una pintura o escultura de este Santo, esta pintura es la obra más antigua de las que se exhiben en este templo.







  Sobre la mesa del altar una de las tallas más importante de toda la Catedral,  resalta por su belleza serena y la mansedumbre del rostro de Cristo, la talla recibe el nombre de Ecce Homo, salida de la mano de la escultora hispalense Luisa Roldán “La Roldana”, en 1684, proviene del desaparecido Convento de los Descalzos de Cádiz, (solar actual de correos), la imagen fue restaurada en 1984 por el escultor gaditano José Miguel Sánchez Peña, en el curso de esta intervención fue encontrado en el interior de la cabeza un documento autógrafo de la  escultora, que daba fé  de la autoría de la talla, en él se indicaba también que la policromía corrió a cargo de su marido Luis Antonio de los Arcos.





  En las hornacinas laterales de esta capilla pueden apreciarse dos bellas esculturas en madera policromada de San Antonio de Padua y San Pascual Bailón, obras ambas del siglo XVIII del gran imaginero valenciano Ignacio Vergara. También provienen del convento de Los Descalzos.

Los cuadros de la escuela flamenca de óleo sobre cobre del siglo XVII.

 Capilla Mayor





El espacio más importante de la Catedral, la Capilla Mayor, desde el punto de vista del culto cristiano esta capilla está dividida en tres grandes ámbitos, el presbiterio, el coro y el espacio para la asamblea de los fieles. En el presbiterio se sitúan el altar en el que se celebra la Eucaristía, la sede o cátedra del obispo en lugar de los presbíteros que rodean al obispo en las celebraciones y los pulpitos, desde los que se proclama la Palabra de Dios.


En este espacio se concentra la mayor riqueza decorativa, no solo en los elementos arquitectónicos, obra de los tallistas Salvador Alcaraz, José Ruiz y Manuel Sánchez de Castilla y de los escultores Cayetano de Acosta y de Agustín de Medina y Flores, sino en todas las demás manifestaciones artísticas.
La cúpula sobre tambor del arquitecto Juan Daura, con azulejos amarillos y un remate, hoy desaparecido. La decoración pictórica del presbiterio consiste en 5 lienzos de estructura longitudinal situados en el anillo pétreo sobre los medios puntos de los arcos y otros dos colocados bajo el arco toral.


El motivo de los 5 cuadros apaisados constituyen un programa iconográfico sobre la Santa Cruz: Invención de la Santa Cruz por Santa Elena del artista gaditano del siglo XIX Fernández Cruzado, la exaltación del Santo Madero y triunfo en el día del juicio final realizados por Francisco de Vega en el siglo XIX, los santos patronos San Servando y San Germán, obra del sacerdote y pintor Antonio Silvera y de Ponte y la conquista de Cádiz por el rey Alfonso el Sabio, obra de Botaro, de quién son también las pinturas de la Ascención y de la Asunción del arco toral.
En el centro se sitúa el templete de mármol, jaspe y bronce, construido con ocasión de la visita de la reina Isabel II a Cádiz en 1862, su estructura está inspirada en el trazado neoclásico del último cuerpo de las Torres, las imágenes que ve corresponden a los Santos Padres de la Iglesia, San Ambrosio, San Agustín, San Gregorio y San Jerónimo, obras del escultor José Frapolli, bajo éste se haya el sagrario y manifestador diseñado por el tallista gaditano Miguel Rosado y realizado en bronce sobredorado con 3 puertas de plata, una talla pequeña, pero deliciosa de la Inmaculada Concepción, obra atribuida al escultor Alonso Martínez en 1652 preside el altar mayor.


Los Ángeles del siglo XVIII sostienen lámparas con los escudos del obispo Arbolí y de la Catedral.



Los púlpitos son de estilo isabelino y dorado y fueron proyectados por Juan de la Vega.




Preside el manifestador un relicario con el Lignum Crucis,
 la Santa Cruz es la titular de esta catedral.

El espacio central de esta capilla mayor es el lugar donde se congrega la asamblea de los fieles, está dividido por un pasillo llamado crujía habilitado para el tránsito entre el coro y el presbiterio, bajo el presbiterio está situada la cripta, lugar de enterramiento de los obispos, los capitulares y otros miembros insignes de la comunidad cristiana.





El coro




Uno de los coros más monumentales de Andalucía, destacan sobremanera la parte alta de la sillería verdadera protagonista de todo el coro, el conjunto consta de una doble sillería, la superior traída de la Cartuja sevillana de las Cuevas (estaba desalmada en el Museo de Bellas Artes de Sevilla) y la baja más sencilla, de la Catedral Vieja, labrada posteriormente en la obra de adaptación





La sillería alta es el lugar donde los canónigos rezan las horas litúrgicas, está realizada en madera de cedro, caoba, roble y ébano ricamente tallados, los sitiales se enmarcan por columnas salomónicas entre las que se insertan interesantísimas tallas de santos. 





El entablamento de la parte superior forma un dosel que sirve de sostén a una crestería con bustos de santas, sobre ellos aparecen sentados Ángeles niños tocando instrumentos musicales, la obra se debe al escultor Agustín de Perea, su hijo Miguel y Jerónimo de Valencia. Se contrató en Sevilla en 1697 y se finalizó entre 1.700 y 1701, según los especialistas corresponden al primero las imágenes de Bulto de superior calidad al resto de la talla propias de sus discípulos. 






En el centro del coro preside la antigua silla Prioral de Santa María de las Cuevas que ostenta como respaldo el escudo de su fundador el arzobispo hispalense Gonzalo de Mena. 




Las gestiones para que esta  grandiosa y artística pieza vinieran a Cádiz fueron realizadas por el obispo gaditano Juan José Arbolí  Acaso, las 41 sillas del coro incluida la prioral y el facistol fueron traídas a Cádiz en 1858 de acuerdo con las normas de los arquitectos Juan de la Vega Correa y Estévez López.






Los monumentales órganos, el más antiguo y que está en el lado del Evangelio a su derecha, fue traído de la Catedral Vieja de Santa Cruz, su estructura se remonta a los siglos XVII y XVIII, en el lado de Epístola, a su izquierda, se sitúa el realizado por los organeros Antonio Otín Calvete y Pedro Roquet, fue inaugurado el 8 de diciembre de 1870 festividad de la Inmaculada Concepción patrona de España.




El coro está cerrado con una magnífica reja diseñada por Juan de la Vega Correa y construida en los talleres sevillanos de Manuel Grosso, (que también hizo las rejas del Palacio de San Telmo en Sevilla) se divide en cuerpos con barrotes de sección circular y pilastras cuadrangulares con relieves de estilo isabelinos. La gran puerta remata con el escudo catedralicio, es una flor de Lis sobre la Cruz sobre las Aguas del mar, este escudo procede del tiempo de Alfonso El Sabio en el siglo XIII (renacimiento), que quiso significar la presencia de la cruz del cristianismo desde las aguas del norte hasta las aguas del sur de la Península Ibérica, las dos  puertas laterales del coro están rematadas con los bustos de los patronos San Servando y San Germán, la ornamentación es de hierro fundido y las parte lisas y caladas de forjas.




Capilla de Santo Tomás de Villanueva




  Capilla del Santo Tomás de Villanueva, esta capilla se decoró a expensas de doña Clara de Azpillaga viuda de Ayalde, quien encargó al artista Antonio Quesada las reproducciones de dos originales de Murillo que se conservan en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, Santo Tomás de Villanueva repartiendo limosna a los pobres y el Santo Niño que reparte su ropa a los pobres.
  En las hornacinas se veneran las esculturas en mármol de Santa Clara y San Fernando hechas en Cádiz en 1856 por el academicista barcelonés José Bovep i Mas (1802-1866), escultor de cámara del rey, el mismo que hizo las esculturas del Palacio de la Generalutat de Barcelona.

  La escultura de San Sebastián en madera policromada anónima del siglo XVIII, era el patrono de la peste.




Capilla del Angel de la Guarda




    Capilla costeada también por una devota, se trata de Doña Ángela María Picardo que como tantas familias bienhechoras gaditanas costeo su decoración, está enterrada por ello en su cripta.
     La preside un magnifico lienzo del Angel de la Guarda del artista jerezano Joaquín Manuel Fernández Cruzado, este pintor está considerado como el mejor de la escuela pictórica gaditana del siglo XIX, sobre esta singular obra pictórica se puede observar otro lienzo de marco octogonal que representa a San Benito obra también de Fernández Cruzado. 
En los nichos laterales dos pequeñas esculturas de apóstoles de escuela sevillana del siglo XVII, obras provenientes de un antiguo convento.
     Sobre la mesa de altar un grupo escultórico de San Juan Bosco regalo de los Salesianos al templo catedralicio, obra realizada en 2009 del escultor Martín Lagares.

                       
    Capilla Fray Diego de Cádiz




     De retablo neoclásico con la imagen del titular en tamaño natural, de madera, obra de Diego García Alonso realizada en 1890.
    El ático del retablo está ocupado por un relieve en mármol de Santa Gertrudis y sobre ella hay una pequeña pintura del Santo Ángel de la Guarda.
    Tras la beatificación en 1894 por León XIII del capuchino gaditano Fray Diego José de Cádiz se le dedicó esta capilla en la catedral, la escultura que representa al beato es obra decimonónica de Diego García Alonso, de 1890.
     El Beato Fray Diego José de Cádiz (30-marzo 1743) fue un predicador muy famoso en su época, siglo XVIII, a causa de su celo por la gloria de Dios y por la salvación de las almas, recorrió misionando toda España hasta los 58 años en que murió y llegó a predicar en el púlpito del Patio de los Naranjos de la Catedral de Sevilla reservados solo a figuras de la talla de Vicente Ferrer o Juan de Ávila. El Beato gaditano fue bautizado el 3 de Abril de 1743 en la antigua catedral de Santa Cruz de Cádiz y murió en Ronda  (24 marzo 1801) donde se venera su cuerpo.
 Tiene una Capilla en la casa donde nació en la calle Bendición de Dios nº10) (8) . El Obispo D. José Maria Rancés y Villanueva bendijo la primera piedra de la capilla el 29 de diciembre de 1914, se consagró la capilla el 24 de marzo de 1916.
    De familia ilustre, se quedó huérfano de madre a los 9 años. Empezó sus estudios de gramática en Grazalema (Cádiz), donde se fue a vivir su padre y a los doce años estudió Lógica y Metafísica en el convento de los PP. dominicos de  Ronda (Málaga). José Francisco se impuso esta triple meta: capuchino, misionero y santo. Fue admitido al noviciado de los Hermanos Menores Capuchinos de Sevilla, donde profesó el 31 de marzo de 1759.

     Siguiendo la costumbre de los misioneros capuchinos de cambiar el nombre al terminar el noviciado y reemplazar su apellido con el de su pueblo natal, tomó el nombre de Diego José de Cádiz con el que fue conocido posteriormente. Los capuchinos, caracterizados por su luenga barba, se consideraban a sí mismos como la rama más espiritual de la familia franciscana y al mismo tiempo como "los frailes del pueblo".






          Capilla de San Benito




    El Obispo Fray Domingo de Silos Moreno (Obispo Benedictino) que consagró el templo, quiso costear una capilla dedicada al fundador de los benedictinos, San Benito, el cuadro que la preside representa a unos monjes benedictinos jurando la regla monástica ante San Benito es una pintura del artista Carlos Blanco apodado el sereno, realizada en Madrid en 1838, sobre él, se puede contemplar un segundo lienzo de la visita de Santa Escolástica a su hermano San Benito, pintado por el canónigo Jerónimo Marín.


     Sobre la mesa del altar una imagen de San Antonio de Padua debida al escultor granadino José Risueño realizada en el primer tercio del siglo XVIII, en las hornacinas laterales podemos ver dos interesantes esculturas en mármol, de un lado la Virgen de la Esperanza de origen flamenco, imagen del siglo XVII, anónima, que procede de la Iglesia de la Merced seguramente después del incendio del año 31 y en la hornacina de la derecha San Antonio de Padua del siglo XVII.


  Capilla de San Servando



             La Capilla de San Servando es gemela a la que contemplaremos después dedicada a San Germán con el mismo estilo y la misma autoría, San Servando y San Germán patronos de Cádiz desde 1619 eran naturales de Mérida, Hijos de San Marcelo y de Santa Nonia fueron legionarios romanos que se convirtieron al cristianismo que pagaron su conversión con el martirio. Fueron degollados en suelo de San Fernando. Cadiz en un lugar llamado Collado Ursoniano en el año 304. La Iglesia gaditana celebra su fiesta el 23 de octubre, día en que recibieron la palma del martirio, San Germán está enterrado en Mérida y San Servando en Sevilla.
             Las esculturas de San Servando y San Germán la realizó Luisa Roldán en 1687, el encargo de dicha obra fue realizado por el Ayuntamiento de Cádiz, cuando llegó Fermín Salvochea se la cedió a la Catedral, la policromía de la talla se debe al marido de la artista Luis Antonio de Los Arcos.

            Los cuadros pequeños, que hay muchos en la Catedral son de la escuela flamenca del siglo XVII, son óleos sobre cobre con escenas del nuevo testamento.




Capilla de las reliquias o capilla del Sagrario




  El Sagrario que estaba antes en la Capilla del Corpus Chisti. Cuando se cierra la puerta de Vicente Acero y se derriba los exteriores pasan a esta capilla.




  La Capilla llamada de las reliquias ocupa el ábside de la catedral está cerrada con una reja trabajada en hierro forjado por Eugenio Zeta, rica en sus materiales y elegante, es de planta octogonal, sus paredes se cubren de mármol blanco con pilastras rojas de igual material, siendo su pavimento de mármoles dispuestos con gusto, observe en el arranque de las bóvedas los cuatro medallones en relieve con bustos de los doctores de la Iglesia.
Sobre el altar puede contemplarse una talla del Crucificado de Juan de Arfe del siglo XVIII.























Las sagradas reliquias interior y en el exterior pueden ver ricas puertas talladas en caobas y marcos en mármol negro embutidos en los muros.
  La capilla de las reliquias está dedicada actualmente a Sagrario de la Catedral, sobre la mesa de altar, el Santísimo está entronizado en un bello Sagrario de plata del orfebre Manuel Gabella Baeza, obra del siglo XX, adorna la mesa de altar candelabros y floreros de plata del siglo XVIII, en el interior se conserva la mejor pintura de la capilla y posiblemente de la Catedral, la obra lleva por título San Lucas pintando a la Virgen, del italiano Mattia Preti realizada en el siglo XVII. Según la tradición cristiana, San Lucas, que era pintor, hizo el primer retrato de María, es la escena que se representa en el cuadro.
Colgados en la capilla destacan otros cuatro cuadros, San Lorenzo, San Vicente Mártir, San Basileo y San Hiscio.
Primeros obispos gaditanos, obras respectivas de Victoria Martín del Campo, Jerónimo Marín, Javier de Urrutia y Juan José de Urmeneta, todos pintores de la escuela gaditana del XIX, junto a ellas una magnífica pintura de San Bernardo de Claraval, anónima del siglo XVIII.




   Capilla de San Germán



   Esta capilla es gemela a la de San Servando, el retablo es obra del arquitecto Juan de la Vega, fue sufragado por el Ayuntamiento de Cádiz, no se olvide que el Cabildo Catedralicio y el cabildo municipal están hermanados históricamente, la escultura de San Germán es obra de la escultora Luisa Roldán la Roldana realizada en 1687, el santo aparece revestido de legionario romano, sus vestiduras poseen un rico estofado realizado por el marido de la artista  Luis Antonio de los Arcos. 





En esta obra se autorretrató la Roldana que tenía entonces 37 años. Puede contemplarse también en esta capilla dos óleos sobre cobre de escuela flamenca del siglo XVII, representan escenas del Nuevo Testamento y forman parte de una amplia y rica colección que posee la catedral y que está repartida en diversos lugares del Templo.         




     Capilla de San Pío X


    En esta capilla contempla el cuadro el éxtasis de Santa Teresa, obra del siglo XVII de Cornelio Schut, pintor de origen flamenco que residió muchos años en Sevilla y que recibió un fuerte influjo de la pintura de Murillo, esta capilla estuvo dedicada anteriormente a Santo Domingo de Silos y fue patrocinada por el Obispo Domingo de Silos Moreno que abrió la Catedral Nueva.

     Sobre la mesa del altar una escultura de moderna  factura de San Pio X, en las hornacinas laterales dos interesantes esculturas de San Francisco Javier y San Francisco de Borja de la escuela genovesa del siglo XVII, que provienen del retablo de los Vizcaínos. 





Custodia del Corpus Christi


       En la antigua capilla del Sagrario se emplaza la custodia procesional del Corpus Christi, monumental y artística pieza de orfebrería realizada completamente en plata, de unos 600 Kilos, y que tiene una altura de 5 metros y medio, la custodia fue realizada en dos etapas distintas. La Torre Eucarística, basada en la torre del Ayuntamiento, se comenzó en 1648 y se terminó en 1664, 16 años después, es obra del orfebre gaditano Antonio Suárez, de una maqueta que hizo en madera  Alejandro de Saavedra, consta de tres cuerpos rematados por la imagen de la Fe, de estilo barroco está adornada de estatuillas de ángeles que tocan instrumentos musicales o bien esparciendo flores. La Torre cuenta también con cuatro esculturas de los Padres de la Iglesia latina San Ambrosio de Milán, San Agustín de Hipona, San Jerónimo de Estridón, y San Gregorio Magno.
  En el último piso va la Cruz de los Juramentos del siglo XVI, que está en el Museo Catedralicio.








 El Cogollo o Custodia inferior, está atribuida al orfebre de origen flamenco Enrique de Arfe de 62 cm. ubicada en la capilla del cuerpo inferior y realizada en plata dorada y amatista que se haya en el museo catedralicio y se monta el día de Corpus Christi.
 El carro, es decir la parte inferior, de estilo rococó ó rocalla, fue realizado por el platero Juan Pastor en el año 1740, en su frontal destaca labrado el escudo de armas de Cádiz, Hércules, las columnas con la leyenda Plus Ultra y los dos leones, es la única custodia española  que tiene también el carro o paso realizado en platería. La custodia se realizó bajo el impulso del Ayuntamiento con fondos del Patronato Melchor de Cuéllar, este gaditano que hizo fortuna en México dispuso a su muerte que se emplearse para el culto al Santísimo, es muy interesante la riqueza iconográfica de los incontables grabados de la custodia, la adornan innumerables relieves de temas eucarísticos como son la Cena Eucarística, la caída del Maná y la serpiente de Moisés.



    Capilla de San José



     La capilla de San José cuya decoración fue costeada por doña Josefa María Picardo, puede contemplar la pintura de San José con el Niño Jesús del pintor gaditano José García Chicano, es una importante obra de la escuela gaditana de pintura del siglo XIX, al mismo pintor se debe el lienzo octogonal que representa a San Antonio de Padua y que corona el conjunto.
    Sobre la mesa de altar una escultura de la Inmaculada Concepción obra del valenciano Ignacio Vergara del siglo XVIII, la talla aparece firmada por el escultor, en las hornacinas laterales se encuentran las imágenes marmóreas de San Juan Bautista y San Jorge procedentes al parecer del retablo de los genoveses de la Catedral Vieja





Capilla de San Juan Bautista de la Salle




     La capilla de San Juan Bautista de La Salle,  está dedicada al santo fundador de las Escuelas Cristianas. En la hornacina del retablo puede verse una buena escultura de 1950 de San Juan Bautista de la Salle, obra del escultor cántabro Víctor de los Ríos Campos, este gran imaginero dejo lo más conocido de su obra en la Semana Santa de León y Palencia, antes de 1950 esta capilla era llamada del Niño Perdido y encontrado en el templo, un pequeño cuadro apaisado en el ático con Jesús predicando ante los doctores recuerda dicha dedicación. En los nichos laterales sendas esculturas de la Virgen con el Niño y San José de la escuela sevillana del siglo XVIII.



                            

                                                    La Cripta




Bajo el presbiterio, girola y capilla de las reliquias, se sitúa la cripta con acceso por dos escaleras laterales, se organiza por un gran espacio circular, cubierto por una gran bóveda vaída, audaz y casi plana, está considerada una obra maestra de la arquitectura española, con la que Vicente Acero demostró sus conocimientos matemáticos del corte de la piedra y resistencia del material, antes de arquitecto fue cantero, sorprende su magnífica sonoridad conseguida en gran parte a su cercanía con el mar.
       


Las galerías que parten de la bóveda son rectangulares con cubiertas adinteladas, con techos planos.



   Aquí está enterrado el Obispo Juan Acisclo de Vera y Delgado que en fecha 1 de enero de 1810 le cupo el honor de sancionar el decreto de convocatoria a Cortes generales y extraordinarias de Cádiz. El Obispo que consagró la Catedral Fray Domingo de Silos Moreno, José Maria Rancés, Juan José Arbolí, Vicente Calvo y Valero



Presidida por un Cristo de las Aguas que perteneció al retablo de los genoveses, Cristo Crucificado de características arcaizante y que parece ser de escuela mejicana, según algunos investigadores, es identificables con la imagen que el gaditano Clemente de Aguinida  envió en 1606 desde Nueva España.



  Justo en el otro extremo, se encuentra una escultura de la Virgen del Rosario del siglo XVII del italiano Alessandro Algardi, el que sustituye a Vernini en el Vaticano contratado por el Papa Julio II.
      



El cuerpo incorrupto de Santa Victoria, del siglo IV, una mártir de época romana, lleva en la cara una mascarilla de cera, fue traída esta reliquia del cementerio de Priscilla de Roma a Cádiz en el año 1832, conservándose en esta cripta desde el siglo XVIII. Puede percibir la humedad de esta cripta debido a que está bajo el nivel del mar, toda ella está rodeada de la especial piedra típica de Cádiz.
      



Manuel de Falla murió en Argentina en 1946, al año siguiente un buque de la armada española trae su cuerpo a Cádiz, la tumba era más pequeña de mármoles que lo regaló el Ayuntamiento de Granada, pero se retiró las estructuras de la tumba, porque se estaba levantando con la humedad, y se recuperó la fisonomía de esta capilla como era antiguamente.
    




José María Pemán, que estaba enterrado en el cementerio de San José, la familia hizo una petición para que se enterrara aquí y el cabildo lo autorizó.






           Sacristía



Nos disponemos a entrar a dos salas, la antesacristía y la sacristía, la primera es de planta octogonal cubierta por cúpula con linterna, la cúpula se articula con muros mediante pilastras jónicas, puede contemplar el retrato de Pío IX con inscripción marmórea sobre la cajonera de los ornamentos, así como un aguamanil con arca y pila de mármol embutidos en la pared, estos son los elementos más destacables de dicha estancia.


       A través de la reja observe la sacristía mayor de planta rectangular cubierta por bóveda esquifada, al fondo preside esta dependencia catedralicia un altar y un retablo neoclásico de mármol que encierra un rico medallón en relieve, también de mármol, que representa la aparición de nuestro Señor Jesucristo a Santa Catalina.
     En el ático una pequeña pintura de la Virgen en la advocación de Belén, a los lados y sobre los armarios cuelgan sendos cuadros apaisados con escenas evangélicas. Así mismo ocho lienzos de iguales motivos en los extremos, entre ellos destacan los lienzos de San Jose con el Niño Pasionario y Santo Domingo de Guzmán, obras atribuidas al sevillano Francisco Meneses Osorio.

    Las cajoneras son de caoba ricamente talladas con tapas de mármol, donde destacan las esculturas en madera estofada de estilo barroco de San José y del Resucitado, en medio una mesa de mármol blanco sostenida por 4 balaustre, el mobiliario está compuesto además de una mesa de Chependale, de un juego de sillones dorados y tapizados de terciopelo rojo para el presbiterio y otros juegos de estilo isabelino.



             Capilla del Sagrado Corazón de Jesús




  La imagen realizada para el monumento que la ciudad de Cádiz proyectaba erigir en una plaza en Cádiz al Corazón de Jesús y que no se llevó a cabo, la escultura en bronce barnizado es obra del artista valenciano Mariano Benlliure realizada en 1935. En la cripta de ésta capilla está enterrado un obispo gaditano don Ramón Pérez Rodríguez (que tuvo una calle en Cádiz desde 1937 a 1979, hoy Fermin Salvochea), patriarca de las Indias, que rigió las diócesis en los años de la Segunda República. En las hornacinas laterales pueden verse las tallas de San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola que proceden del desaparecido retablo de los vizcaínos de la Catedral Vieja, son obras del napolitano Caetano Patalano. Aún se aprecian en esta capilla las huellas de un incendio ocurrido la noche de Reyes de 1832 cuando las obras de la catedral llevaban paralizadas casi 30 años, este incidente provocó que se movilizase la ciudad, se reuniese el dinero necesario y en 1838 pudiese consagrarse y abrirse al culto esta catedral nueva.



Capilla de la Epifanía, adoración de los Reyes Magos

   La capilla de la Epifanía, está precedida por la hermosa pintura de la Adoración de los Reyes Magos, obra del luxemburgues afincado en Cádiz Pablo Legot, que además de pintor fue bordador, una muestra de esta condición es el delicado trabajo pictórico de la capa del rey Melchor.
   En la parte superior puede contemplar una pintura de San Jerónimo, obra del discípulo de Valdés Leal, Clemente de Torres de finales del siglo XVII, en las hornacinas laterales se encuentran las tallas de San Patricio (San Valentin) y San Nicolás de Tolentino obras de escultores genoveses del XVII, que estuvo en el Retablos de los Vizcaínos).
    Sobre la mesa de altar una talla de Jesús Nazareno, que estuvo en la sala capitular del ayuntamiento de Cádiz, del sevillano Pedro Campaña Sachi, escultura realizada en Cádiz a principios del siglo XVIII.


          Altar de San Pedro



Entrando a la Catedral por la puerta izquierda llamada de San Pedro, nos encontramos con su altar y una talla en mármol del mismo santo que procede  de la portada de la iglesia de Santa Cruz de Esteban Fruco
Posee un interesante retablo neoclásico en piedra y mármol y una pintura de San Pedro


         Altar de San Pablo


Una escultura en mármol del Santo y que iguala a la de San Pedro, en el ático del altar se representa a un San Andrés de gran calidad artística.

Retablo también de estilo neoclásico






Pinturas en el transcoro


    Pinturas de la Consagración, martirio de San Pedro y Nuestra Señora del Rosario. A punto de finalizar su visita puede observar los altares de mármol de San Pedro y San Pablo que dan nombre a las puertas de entrada de la catedral.
A ambos lados de la puerta principal, en cuyo exterior hay emplazadas dos estatuas de los patronos, puede ver dos cuadros del siglo XIX que recuerdan la consagración de la Catedral el 28 de noviembre de 1838 por el obispo fray Domingo de Silos Moreno, si observa con detenimiento en el de la izquierda aparece en la esquina inferior izquierda, el obispo Antonio María Claret, posteriormente declarado santo con vestiduras episcopales y en la esquina contraria la mecenas gaditana Ana de Viya.
Sobre estos dos grandes lienzos se puede ver dos pinturas del siglo XVII de San Francisco de Asís y el martirio de San Pedro. Contemplando el cuadro de Nuestra Señora del Rosario patrona de Cádiz del pintor mexicano Miguel Cabrera fechado en 1760 donde se observan los santos devocionales de los gaditanos del siglo XVIII San Rafael, San José, San Antonio de Padua y San Diego de Alcalá, le agradecemos su visita y esperamos que hayas disfrutado al conocer este templo catedralicio, monumento testigo de la historia de Cádiz y de su Iglesia diocesana.

    Fotos: J. Luis Varela (Pulsar en las fotos para ampliarla)

Fuentes: Obispado, Wikipedia, Junta de Andalucía Gabinete pedagógico de Bella Artes