lunes, 30 de mayo de 2016

        IGLESIA DE SANTA CRUZ





     Es la de mayor y más rancia historia de nuestra ciudad. Construida sobre lo que fue una mezquita musulmana.


    Su torre exenta fue antes un minarete. El dibujo panorámico de Cádiz del siglo XVI, conservado en el Archivo de Simancas, lo demuestra al añadir a esta torre un “yamur”, es decir, el remate de tres bolas, una sobre otra, que los musulmanes ponen en las cúspides de los minaretes.

    La iglesia de Santa Cruz, que en otros tiempos fue la catedral de Cádiz por más de cinco siglos, erigida por el rey Alfonso X “El Sabio” el 14 de Septiembre del año de 1263, y manifestando su deseo de ser enterrado en ella.

   En torno a 1263 restaura la sede episcopal asidonense, pero en Cádiz la elige como Catedral.
  Según puede leerse en la Bula fundacional del Papa Urbano IV en el año 1263 "......para no hablar de la reparación que estás haciendo de los edificios de Hércules  y de la restauración de las antiguas murallas en la Iglesia de Santa Cruz que tú haces construir con un trabajo admirable en la misma isla, en un lugar llamado Cádiz, y a la que a instancias tuyas y a través de Nuestra Bula, Nos consagramos con el título de Catedral Pontificial la que tú elegiste pidiendo a Nos humildemente con reflexión piadosa y prudente una sepultura...." 

    Hasta siglos más tarde, fue la única iglesia cristiana, “en el 1490, un viajero genovés llamado Niccolo Spínola, dejó escrito que, en Cádiz solo había una sola iglesia, que era la Mayor, dentro del recinto medieval”.


   
 El templo primitivo se construyó en estilo gótico-mudéjar de planta rectangular y tenía tres naves, cubiertas por un magnifico artesonado, separadas por pilares sobre los que se apoyaban arcos de ojiva para rematar en cubierta de armadura de madera a dos aguas.

   En el siglo XV los Reyes Católicos costean una nueva techumbre de madera de alerce.

   Sufriendo varias modificaciones, siendo la más importante la producida en 1572, por el Obispo García de Haro y Sotomayor, el cual sustituyó los antiguos pilares por columnas y colocó detrás del Altar Mayor el coro, reconstruyendo el Altar Mayor que se adornó con azulejos, rejas y barandas.

    Años más tarde se emitió un informe por el Maestro Mayor de las obras de fortificación de la ciudad D. Francisco de Armendía a instancias del Consejo de Castilla y decía textualmente: “la mayor parte de las paredes son de cal e tierra muerta, el techo de maderas flacas y podridas y el suelo de ladrillos toscos, la mar está por debajo de la iglesia, hay mucho peligro de caerse”.

    El informe causó un gran impacto a las autoridades, que decidieron construir una nueva Catedral. Pero un infortunio sucedió antes.

    El 29 de Junio (festividad de San Pedro) del año de nuestro Señor de 1596, entra en Cádiz las tropas anglo-holandesas, mandadas por el 2º Conde de Essex, provocando grandes destrozos en Cádiz y en la Catedral, el techo fue quemado, las losas levantadas, pues buscaban todos los objetos de valor, quemando también el Altar Mayor, llevándose las rejas del coro y hasta las campanas. El señor Obispo se salvó por estar en Sevilla con su homónimo, el anterior Obispo Antonio Zapata.

     Se comienza la construcción de una nueva Catedral aprovechando los muros y las capillas de la anterior y todo gracias al impulso que le dio el Obispo, que en esa fecha era D. Maximiliano de Austria, tío de Felipe II. Mientras se hacían las obras el Obispo quiso asentar su cátedra en el hospital de la Misericordia en la iglesia de San Juan de Dios.

   

 Y el día de Corpus de 1603 se abre al culto. Aunque hasta 1605 no se terminarían las cubiertas.

    Las obras se terminaron en 1606, pero un año más tarde un informe del ingeniero D. Antón Martínez del Toro, especificaría varios puntos peligrosos de la obra. A la vista del deterioro con los años, en 1611 se tuvo que reconstruir, por los ingenieros Cristóbal de Rojas y Juan de Aguirre.

    

  Solucionados estos problemas se comienzan las obras de carácter decorativo y suntuario, así en 1613 se termina la reja para el coro y en 1614 el enlosado del Altar Mayor y las sillerías para el coro.

    

   La planta de la iglesia es de salón o rectangular con falso crucero y dividida en tres naves por gruesas columnas de orden toscano que sostienen arcos de medio punto, cubriéndose con bóvedas esquifadas. En el crucero se eleva sobre pechinas una magnifica cúpula y las capillas del falso crucero están cubiertas de bóvedas vaídas con linternas.

    

  En los tres últimos tramos del lado derecho de la planta se encuentra situada la capilla del Sagrario, que fue retocada por la Hermandad Sacramental en 1751. Fue diseñada por Felipe de Gálvez y su interior fue ejecutado por el arquitecto Torcuato Cayón que tras elevar el torreón, cubrió la planta con una cúpula falsa de madera y yeso. La capilla está decorada con siete pinturas que representan a San Pedro, San Francisco de Asís, San Francisco de Paula, San Jerónimo, un coro de ángeles, San Francisco Javier y Caín y Abel, que fueron donadas a la capilla por el Obispo Gaditano Fray Tomás del Valle.
     En su interior se montaba en Semana Santa un gran monumento eucarístico, diseñado por Torcuato Cayón. Hay señales por el exterior de este muro, que perfilan el hueco del altar central de la custodia. Esto hace pensar que se tuvo la espectacular idea de sacar directamente la custodia al exterior sin pasar por el penoso recorrido del difícil e irregular pavimento urbano.

   

  En el cuarto tramo del lado derecho se encuentra un retablo rococó y destaca una imagen de candelero de San Francisco de Padua y tres capillas en las que se pueden contemplar en la primera una imagen moderna de la Virgen de Fátima con tres pastores, obra de Luis Ortega Bru, 



   En la segunda un retablo realizado en madera en el siglo XVII y en el que destaca una imagen de Cristo de Medinaceli realizado por Miguel Laínez y en la tercera un relieve de madera policromada que representa la Coronación de la Virgen, realizada en 1694 por el escultor napolitano Gaetano Patalano.

    

   En el lado izquierdo del crucero, se encuentra la capilla de los genoveses, la capilla fue decorada ricamente gracias a las donaciones de ese grupo de extranjeros, siendo la más importante aportación a la capilla, un retablo que encargaron en 1651 a Carrara, Gianbattista Manitto e Inocencio Carrega.

   


  El retablo es de estilo barroco hecho en mármol de colores y fue construido en 1671 en Génova, según se puede comprobar en una inscripción que está grabada en la capilla y que dice “esta capilla es propiedad de la nación Genovesa. Reedificó con este retablo de jaspe y alabastro. Año de 1671”.     Consta de un banco, un cuerpo de cinco calles y un ático, estando enmarcadas sus calles por pilastras de capitel compuesto y sobresaliendo en el mismo sus cuatros grandes columnas salomónicas de jaspe de Carrara.

    La capilla es obra de los hermanos Andreoli y está documentada por encontrarse sus nombres, sobre la portada de jaspe que enmarca la puerta de tránsito entre la capilla y la sacristía catedralicia.

    

   En la calle o pasillo central, está colocada en una hornacina una imagen de origen italiano que representa a la Virgen del Rosario de los Milagros, tallada en alabastro policromado en el siglo XVII que tiene forma manierista. Sobre esta hermosa talla de la Virgen, se puede contemplar un hermoso Cristo Crucificado, ejecutado en madera policromada, que se encuentra acompañado por sendas imágenes de la Virgen y San Juan. 
   Las esculturas de mármol de los cuatro santos corresponden a San Lorenzo, San Jorge, San Bernardo y San Juan Bautista. 



   En el ático figura una imagen de Dios Padre realizada en mármol y que está escoltada por las esculturas de los ángeles.

  

   De las dos capillas que siguen, hay que destacar por ser la más importante y valiosa, la capilla del Santo Entierro, encontrándose en ella las imágenes que conforman la cofradía del mismo nombre. Fundada a finales del siglo XVI en el convento de San Francisco, pasando más tarde al convento iglesia de Santa María y por desavenencias por el alquiler de la capilla con las hermanas internas, pasaron a la iglesia de Santa Cruz.

   

   En esta capilla se puede contemplar la urna mortuoria, que es de magnífica concepción, realizada en plata de ley cincelada y cristal, tiene cuatro faroles en sus laterales y se encuentra coronada por una cruz a la que adoran los ángeles. La urna fue hecha a mediados del siglo XIX en estilo isabelino por el orfebre gaditano, Manuel Ramírez. 



   En el interior de la urna está colocada la imagen de un Cristo yacente realizada en madera policromada por el escultor Francisco de Villegas, que procedente de Santander, vivió en la ciudad de Cádiz entre 1619 y 1640.

  

           Capilla de la Cofradía del Perdón





  La primera imagen fue de Miguel Láinez de 1939, 




la actual es de Luis Ortega Bru, la imagen de la Virgen Dolorosa, es obra del sevillano Francisco Buiza





   En el lado derecho del crucero, que en otro tiempo tenía su ubicación la denominada capilla de los Vizcaínos, se encuentra el coro, en el cual existe una hornacina que cobija a una imagen de la Virgen de Consolación hecha en el siglo XVI en mármol policromado, de una gran belleza.

            El Altar Mayor.



    Por su gran elegancia y ornamentalidad, es reconocida por todos los autores.

    El retablo fue encargado al escultor extremeño Alejandro de Saavedra, Fue realizado en madera dorada y policromada por Juan Gómez Couto, siendo la decoración realizada por el artista Alonso Martínez.

   


   Se compone de un cuerpo dividido en cinco calles, que se enmarcan por pilastras y columnas acanaladas donde están situadas unas hornacinas que contienen las imágenes policromadas de San Servando y San Germán y San Pedro y San pablo.

   

  En la calle central destacan sus columnas salomónicas y un hemiciclo con doce hornacinas, que albergan a los doce Apóstoles y delante de ellas una gran imagen policromada.
    



  El ático tiene un cuerpo que está coronado por el tema iconográfico de la invención de la Santa Cruz, que es el nombre que recibe la iglesia. Por último, en las calles laterales se pueden contemplar unas hornacinas con las imágenes de Santa María y Santa Susana.

            El exterior de la iglesia.
El exterior de la iglesia es de gran sencillez y austeridad, ya que fue despojada de su extraordinaria fachada lateral, una extraordinaria portada de mármol blanco, realizado en 1673 por los escultores genoveses Andrea Andreoli y Esteban Frujoni y fue desmontada para decorar altares y capillas de la nueva catedral.

                    El campanario.



   Separado de la iglesia fue construido en el siglo XV sobre el alminar de la antigua mezquita. Parece que se aprovechó la base.

   



   En sus dos primeros tramos hay un núcleo de escaleras comunicándose en el tercer tramo con la contaduría. Terminado en planta rectangular y se abren arcos en los cuatro lados. Rematándose con un chapitel de ladrillos vidriados de colores una bola y la cruz.

Como curiosidad, se puede enumerar lo siguiente:




   El hecho de haber sido la única pila bautismal, durante siglos, en ella se bautizaron muchos personajes. Hay que entender que se perdieron muchos documentos en el asalto del conde de Essex, pero de los que se recuperaron, hay que resaltar que el primero que se bautizó se llamaba, Juan de Cádiz. 


   
  Y que se conservan en la iglesia las partidas de bautismo del botánico Padre Celestino Mutis, descubridor de la quinina y del padre Capuchino Fray Diego de Cádiz, que fue bautizado por el Papa León XIII el 23 de Abril de 1894.

    Que en la iglesia recibiera cristiana sepultura los restos mortales de los héroes del dos de Mayo de 1808, fallecidos en Madrid y que fueron trasladalos a Cádiz el 25 de Junio de 1823.



Bibliografía:

Bustos Rodríguez, Manuel: Recorrido por la ciudad de Cádiz y su historia

Passolas Jáuregui, Jaime: Cádiz, punta de Europa

Grupo patrimonio, CEPER “Pintor Zuloaga”, Barrio del Populo



Pedro Ruiz Acevedo

Fotos: J. Luis Varela         Pinchar para ampliar



lunes, 2 de mayo de 2016

                IGLESIA DE SAN AGUSTIN
                                                                                     HISTORIA



      La Iglesia de San Agustín de Cádiz forma parte del antiguo convento de San Agustín, del que solo se conserva en la actualidad el claustro, junto con algunas dependencias, durante el siglo XVII, los agustinos pretendieron repetidas veces fundar un convento en Cádiz para residencia de esta comunidad pero sin resultados, entre otras causas porque por lo reducido de la ciudad se consideraba ya suficiente los conventos existentes, y también por la oposición de las Órdenes religiosas establecidas en la ciudad principalmente de los franciscanos.
         Después de unos veinte años de infructuosos esfuerzos el noble genovés D. Felipe Barquín de Bocanegra solicitó para él  el Patronato de la fundación. Emprendió la fundación Fray Pedro Ramírez quien después de obtener las autorizaciones necesarias, que le fueron concedidas el 31 de octubre de 1617, siendo obispo D. Juan de la Cuenca adquirió algunas casas al capitán portugués y Regidor de la ciudad D. Lorenzo Herrera de Betancourt, en la plaza de San Agustín, levantándose primero un Oratorio bajo la advocación de Ntra. Sra. de las Nieves, del que tomaron posesión el 23 de noviembre de 1617 los religiosos Fray Alonso Carrillo y Fray Luis Enríquez que dijo la primera Misa.
          Transcurridos algunos años se emprendió la construcción del templo actual todo en sólida piedra de cantería, cuyas obras terminaron en 1647, según una inscripción que figura en la puerta principal de la iglesia. Era el único templo de la ciudad que no tenía torre, cuya obra emprendió con limosnas de los fieles el superior de esta comunidad Rvdo. Padre Fray Salvador Gutiérrez en el año 1952.
      El Claustro se construyó once años después de abrirse la iglesia al culto. El amplio claustro del convento contiguo a la iglesia de factura italiana, tanto la portada como el claustro-patio, que corresponde a un tardo manierismo o protobarroco y presenta similares características estilísticas que aquella,  con cuatro importantes pórticos de columnas de mármol de orden toscano, con cuerpos superiores de huecos adintelados a modo de balcones.
      Al principio de su fundación el convento se dedicó a colegio de la Orden Agustiniana, estudiándose en él filosofía desde el año 1658, así como otras importantes asignaturas de la carrera eclesiástica, habiendo salido de él grandes hombres de ciencia. Este colegio ocupaba todo lo que era el instituto Ntra. Sra. del Rosario.
      También este convento poseía una de las más famosas bibliotecas que existía en la ciudad, la mayor parte de ella fue vendida y otra incautada pasando la mayor parte de estos volúmenes al seminario de San Bartolomé.
    El convento fue exclaustrado en el siglo XIX.


                                                                                    PORTADA



          Exteriormente destaca su portada de mármol realizada en el año 1647 en estilo manierista. Se trata de una magnifica portada en dos cuerpos de altura, donde en el inferior presenta una amplia puerta adintelada flanqueada por parejas de pilastras cajeadas sobre pedestal único que soportan un entablamento corrido que sirve de arranque para el segundo cuerpo. Este queda formado por un frontón curvo partido en cuyo centro se alza un pequeño retablo centrado por la imagen de su titular, San Agustín, alojado en una hornacina avenerada y frontón triangular.
    Una serie de bellos elementos decorativos, donde destacan los altos pináculos de piramidales, se despliegan por la superficie de esta portada, una de la más conseguida de la arquitectura manierista en Cádiz.
     En la portada aparece la siguiente inscripción: “ESTA PORTADA MANDO HACER EL GENERAL SANCHO DE URDANIVIAQUE DIOS HAYA.AÑO 1647”, que en su testamento dejó escrito: “Mando que se den mil ducados al convento de San Agustín de esta ciudad para la fábrica de su iglesia. Otros mil ducados de plata, para con ellos hagan traer de Génova una portada de mármol que ha de servir para la puerta principal de dicha iglesia nueva que van fabricando que cae frente de la casa en que vivo”  Está enterrado en la iglesia conventual de San Francisco. La portada está realizada tal vez por el retablista y dibujante Juan González de Herrera.
       



   En lateral del templo correspondiente a la nave de la epístola se abre otra portada mucho más sencilla que queda coronada por la estatua de un santo agustino ( ¿San Juan de Sahagún, Santo Tomás de Villanueva, San Nicolás de Tolentino? )

          
                          IGLESIA 



     La Iglesia, construida en la primera mitad del siglo XVII, presenta planta de cruz latina inscrita en un rectángulo con tres naves. La nave principal tiene cinco tramos separados por pilastras toscanas y sobre las naves laterales se disponen tribunas abiertas a la principal por medio de balcones.



 La cubierta es de bóveda de medio cañón con lunetos y arcos fajones en la nave principal y bóvedas de aristas en las naves laterales. 



  En el crucero se dispone una cúpula de media naranja con lunetos, sobre pechinas, en las que figuran los escudos de las tres provincias vasca y el del reino de Navarra y cuenta con capillas adosadas fundadas por conocidas familias de comerciantes gaditanos. 



  El coro en alto ocupa los dos primeros tramos de la nave. 




 

    En el coro se sitúan dos cajas de órgano realizadas a mediados del siglo XVIII con decoración rococó y en los muros hay diferentes pinturas barrocas
    Todo el interior presenta hoy gran sobriedad como resultado de una sustancial reforma realizada en época neoclásica, si bien se pueden observar algunos restos de la primitiva decoración barroca a base de yeserías en la cúpula y en el sotocoro (parte que queda debajo del coro).


                 

                       RETABLO MAYOR




     Casi todos los retablos corresponden también a la citada reforma. El retablo mayor fue realizado a partir del 3 de Agosto de 1783 por Pedro Ángel Albisu, autor a quien también se atribuyen el resto de los retablos neoclásicos de la Iglesia. Albisu aprovecho parte del anterior, que se debía a Alonso Saavedra, se diseña por parte de Albisu de forma neoclásica.



     Está realizado en madera policromada imitando mármoles, constando de tres cuerpos divididos en cinco calles por grandes columnas y pilastras compuestas de fuste estriado.

     En las laterales se sitúan pinturas de Domingo Álvarez Enciso que representan escenas de la vida de santa Rita y San Agustín del siglo XVII y tallas de santos de la orden agustiniana, que, al igual que las situadas en el ático pertenecieron al anterior retablo y son obra de Alonso Martínez, aunque aparecen repintadas imitando bronce dorado.


      

   En la hornacina central se sitúa una imagen contemporánea de la Virgen del Buen Consejo. (en este punto hay varias versiones algunos dicen que la primitiva imagen que estaba era la Virgen de Gracias que fue sustituida en los años 40 del siglo XX por la de Ntra. Sra. Del Perpetuo Socorro) y a los lados las esculturas de San Juan de Sahagún y Santa Clara de Montefalco ( Moñafleo ), 




mientras que en el ático se ve a San Agustín y a los lados San Próspero y Santa Mónica.

     El conjunto se remata por un arco abocinado decorado con casetones en cuyo centro hay una gran ráfaga con el Espíritu Santo.

    


   Flanquean el ámbito del presbiterio dos ángeles lampareros de madera policromada, realizada en el S.XVIII y de probable origen italiano.

   Según los estudiosos y eruditos, que el retablo de San Agustín es el mejor de cuantos hay en la ciudad de madera imitando a  mármoles, la imitación al mármol viene dado por una normativa que exigía, según la pragmática de Carlos III, que los retablos fuesen construidos de materiales que no pudiesen arder.


                  



                 CAPILLAS LATERALES

    En los cruceros vemos dos retablos neoclásicos de mármoles de colores originales casi idénticos obra también de Albizu. 




 
 El de la izquierda guarda la imagen de la Virgen de la Amargura, obra del artista neobarroco Sebastián Santos Rojas realizada en 1956 a petición de la hermandad de la Humildad y paciencia de la que es cotitular.
     



  El testero del lado izquierdo del crucero lo ocupan dos lienzos que anteriormente estuvieron situados en el coro y representan escenas de la vida de San Agustín y son copias de Murillo atribuidas a Bernardo Lorente Germán.

    

  Las dos primeras capillas del lado del Evangelio tienen retablos neoclásicos idénticos, de los que el primero contiene el grupo escultórico de la Sagrada Familia, obra en madera policromada realizada por el escultor genovés Antonio Molinari que realizó para la cofradía de los carpinteros en 1752, esta cofradía denominada de San José y radicó primeramente en el convento de las Agustinas Candelarias.
     



   La segunda capilla tiene un Corazón de Jesús contemporáneo en la hornacina principal y un Nazareno caído con la Cruz a cuesta en el banco, talla relacionable con la producción del escultor barroco napolitano Nicolás Fumo, artista del siglo XVIII
     



  La tercera capilla también tiene retablo neoclásico, en cuya hornacina va una talla policromada del siglo XVIII de la Virgen de la Consolación, vinculable a la escuela genovesa. En la vitrina del banco hay una pequeño grupo escultórico que representa la visión de San Antonio de Padua que esta atribuido a José Risueño, del siglo XVIII, (otras fuentes dicen que es de Martínez Montañés).

   

  La cuarta capilla es un bello retablo de mármoles genoveses de mediados del XVIII, hay una hermosa escultura de talla policromada de San Nicolás de Tolentino de la mitad del XVIII obras ambas de artistas genoveses.
   



   La última Capilla tiene un retablo neoclásico con una imagen dieciochesca de candelero que representa a Santa Rita de Cassia, escultura en candelero del siglo XVIII
  



  En una capilla a los pies de la nave de la epístola posee un retablo en madera dorada de principios del siglo XVII, que está presidida por la imagen del Cristo de la Humildad  y Paciencia , hermosa obra de talla policromada firmada por Jacinto Pimentel, ( otras fuentes se la atribuyen a Luisa Roldán “ La Roldana “ ) que realizó por encargo de la cofradía de los vizcaínos en 1638.

    

  La siguiente capilla tiene un retablo barroco, decorado con estípites de mediados del siglo XVIII y presidido por la imagen de Santa Mónica, al lado izquierdo se encuentra San Nicolás de Bari y a su derecha el Beato Diego de Cádiz.

    

  La siguiente capilla presenta retablo neoclásico que alberga La Virgen del Carmen, obra contemporánea.

     En la siguiente alberga a San Juan Bautista, talla de la escuela sevillana realizada en las primeras décadas del siglo XVII.
     



  El otro crucero opuesto, de igual forma, cobija la imagen de la Virgen del Mayor Dolor, una dolorosa de Ignacio de Vergara, siglo XVIII, que es la cotitular de la cofradía de Cristo de la Buena Muerte, singular y hermosa obra realizada en 1649, para muchos entendido en arte y estudiosos de la imaginería andaluza, este Cristo está considerado como el mejor crucificado de toda Andalucía del siglo XVII.





    




 




 De autor desconocido, tradicionalmente ha sido atribuido a Martínez Montañés, aunque actualmente los especialistas coinciden en señalar que su estética se halla más próxima a la de otros maestros de esa época como Alonso Cano, Felipe de Rivas o José de Arce. Este último se sabe trabajo para la iglesia y es el autor de los pequeños ángeles que decoran el dosel, la imagen pertenece a la Orden Agustiniana y es titular de la cofradía del mismo nombre fundada por D. Cayetano del Toro en el año 1893

   Encima de los retablos de mármol hay otros dos lienzos de Bernardo Lorente y Germán Panadero.
    De otras dependencias cabe destacar una interesante colección de azulejos holandeses y una cruz de carey y plata realizada en el siglo XVII.


    La presencia de los agustinos en Cádiz está asegurada desde 1593, pero por diversas causas no pudieron fundar convento hasta 1617, habiendo sufrido este templo diversas reformas hasta verlo en el estado actual con su fisonomía neoclásica.


Fotos: J. Luis Varela            Pichar en la foto para ampliar

Fuentes: Cádiz artistico y monumental de Juan y Lorenzo Alonso          de la Sierra
         Iglesias de Cádiz de Ricardo Moreno Criado