martes, 6 de diciembre de 2016

Monumento a las Cortes, a la Constitución y al Sitio de Cádiz




Historia

El Sitio
La culpa, entre paréntesis, de que tengamos esta maravilla de monumento aquí, que en España hay muy pocos con estas características, se la debemos a Manuel Godoy,


favorito y primer ministro de Carlos IV, por tratar con Napoleón la invasión de Portugal, ya que Portugal estaba aliada con Inglaterra y Napoleón era enemigo de ésta.

El Tratado de Fontainebleau
Fue firmado el 27 de octubre de 1807 en la ciudad francesa de Fontaineblau entre los respectivos representantes plenipotenciarios de Manuel Godoy, valido del rey de España Carlos IV de Borbón, y Napoleón I Bonaparte, emperador de los franceses.

En él se estipulaba la invasión militar conjunta franco-española de Portugal —el cual se había unido a Inglaterra— y se permitía para ello el paso de las tropas francesas por territorio español, siendo así el antecedente de la posterior invasión francesa de la península ibérica y de la Guerra de la Independencia Española.




Conforme al tratado, una vez invadido, Portugal sería dividido en tres zonas. El norte (Oporto y Entre-Miño-e-Douro) sería entregado, con el nombre de Reino de Lusitania Septentrional, al antiguo rey de Erutria, Carlos Luis de Parma (Luis II de Erutria), sobrino de Fernando VII, en compensación por sus territorios italianos entregados a Napoleón. La zona centro (Beiras, Tras-os-Montes y Extradura portuguesa) se reservaría para un posible cambio por Gibraltar y la isla de Trinidad, en manos de Gran Bretaña. La zona sur (Alentejo y Algarve) pasaría a Manuel Godoy y su familia como Principado de los Algarves. En cuanto a las colonias, su división entre Francia y España se dejaba para un acuerdo posterior.


El 17 de marzo de 1808 se produjo el Motín de Aranjuez, que provocó la caída de Godoy, la abdicación de Carlos IV y la subida al trono de Fernando VII. Madrid es ocupada por las tropas francesas del mariscal Murat (23 de marzo), que es recibido por Fernando como aliado, confiando todavía en que Napoleón cumpliría el Tratado de Fontainebleau.
Pero el emperador ya había advertido que en España existía un claro vacío de poder político, pues tanto Carlos como Fernando acudían a él para pedir apoyo a sus respectivas pretensiones, a lo que hay que añadir la ventaja militar que le otorgaba la ocupación de numerosas plazas españolas por las tropas imperiales y la salida de las tropas españolas hacia Portugal. Tras convocar a padre e hijo a Bayona, adonde llegó Fernando el 20 de abril (dejando en Madrid como su representante a una Junta de Gobierno), y sus padres, Carlos IV y María Luisa de Parma, el 30 de abril, obtuvo de ellos la abdicación a su favor, el 5 de mayo de 1808, tras lo cual cedió la Corona a su hermano José I Bonaparte.


Para entonces ya se había producido en Madrid el Levantamiento del 2 de mayo contra la ocupación francesa del país, dando comienzo a lo que posteriormente se conocería como Guerra de la Independencia.
Durante la declarada Guerra de la Independencia, ante la ocupación de las tropas francesas en parte del territorio español y la imposición como rey de José I, hermano de Napoleón, la Junta Central de Gobierno buscando un lugar más seguro, se trasladó a Cádiz, donde pudo establecer una regencia que sustituiría a la misma Junta, ésta tendría que atender contra su voluntad a la convocatoria de Cortes, que ya había sido impulsada por la Junta antes de su disolución, realizándose la inauguración de las Cortes en la Isla de León, el 24 de septiembre de 1810.
Antes de reunirse en el teatro de las Cortes, los diputados se dirigen a la iglesia Mayor de San Pedro y San Pablo de San Fernando, entonces Isla de León para hacer la ceremonia del juramento entre los diputados que habían llegado, que serían unos 103 después se agregaron más, hasta 296 diputados, delante del Cardenal y Arzobispo de Toledo Luis de Borbón y dice asi:
¿Juráis la Santa Religión Católica, Apostólica, Romana, sin admitir otra en estos Reinos? ¿Juráis conservar en su integridad la nación española y no omitir medio para liberarla de sus injustos opresores? ¿Juráis conservar a nuestro muy amado Soberano Don Fernando VII todos sus dominios, y en su defecto a sus legítimos sucesores, y hacer cuantos esfuerzos sean posible para sacarlo del cautiverio y colocarlo en el trono? ¿Juráis desempeñar fiel y lealmente el encargo que la nación ha puesto a vuestro cuidado, guardando las leyes de España, sin perjuicio de alterar, moderar, y variar aquellas que exigiesen el bien de la nación?
Fueron de dos en dos, se ponían de rodillas y la mano derecha en el evangelio y decían:
Sí, juramos.
Una vez terminado el juramento, decía: si así lo hiciere que Dios lo apremie, si no que El os lo demande.

Posteriormente las Cortes se trasladan a la capital gaditana donde reanudan sus sesiones y elaboran la Constitución de 1812. Los motivos de la elección de la ciudad de Cádiz como sede de las Cortes fueron dos, uno de carácter estratégico y otro de carácter ideológico, el primero venía dado por sus poderosas murallas, que hacían de Cádiz una ciudad prácticamente inaccesible. La situación estratégica de Cádiz la hace inconquistable por tierra y mar con murallas y barricadas que resiste ante el invasor, la segunda se refería al ambiente liberal histórico que se respiraba en esta ciudad.
Ante esta impermeabilidad el ejército francés sitió la ciudad en febrero de 1810 y, tras sucesivos e infructuosos ataques, hubo de retirarse el 24 de agosto de 1812, fue escenario de una de las batallas más agotadoras de la Guerra de la Independencia española contra las tropas napoleónicas, cuando resistió 32 meses el asedio del ejército francés, que ya había ocupado las baterías de Matagorda y el Trocadero.
Grupos armados circulan por la ciudad por calles y plazas, son civiles prestos a defender el último reducto no invadido por las tropas napoleónicas.- con los sobrenombres: Los lechuguinos, a los “Voluntarios de Puerta Tierra”; Guacamayos, a los “voluntarios distinguidos”; perejiles, a los “artilleros de Puntales”; pavos, a las “milicias urbanas”; cananeos a “los cazadores”
En la Iglesia de San Francisco se hizo famoso el novicio Fray José Fernández por los cortes de manga cada vez que fallaban las bombas
La gesta para la defensa de la ciudad la llevaron a cabo los valerosos y heroicos integrantes de la segunda compañía de artilleros voluntarios de San Lorenzo del Puntal, popularmente conocidos como “lechuguinos y perejiles”, quienes impidieron la entrada del ejército francés en la ciudad y posibilitaron la proclamación de la Constitución.
Así, en esta ciudad sitiada, pudo desarrollarse el capítulo más importante de la Edad Contemporánea española.


La Constitución

En 1810 en plena guerra los sublevados se reunieron en Cádiz para determinar qué régimen político se debía establecerse en España cuando regresara Fernando VII.
Diputados llegados de ambas orillas del océano, debaten y redactan la carta magna, forjan una nueva España. Los protagonistas, nombres que pasarán a la historia por su parte de culpa en la conformación de La Pepa, algunos tenemos grabados en los brazos del monumento por la parte trasera.
En las Cortes de Cádiz estaban presentes  los liberales, los ilustrados y los absolutistas o conservadores, los liberales estaban influidos por la ilustración y la revolución francesa y pretendían desterrar el absolutismo y los privilegios del antiguo régimen y los absolutistas querían conservar los poderes absolutos del monarca.
Los liberales consiguieron que la convocatoria no se realizara por estamento con el Antiguo Régimen sino como asamblea única en la que a cada diputado le corresponde un voto.
Después de más de un año de deliberaciones, los liberales se impusieron y se redactó la Constitución Española, llamada La Pepa, y consistía que el Rey perdía el poder absoluto y quedaba sometido a la voluntad general de los ciudadanos de la nación.
En su decreto de constitución estas Cortes establecerán los principios siguientes que supusieron un planteamiento de inspiración liberal radicalmente contrario a las concepciones del Antiguo Régimen: La Soberanía Nacional uno de ellos, la división de poderes y por último fijaron como objetivo la elaboración de una Constitución.
Su objetivo final era crear un nuevo modelo de sociedad, levantado sobre los 3 pasos fundamentales del liberalismo: la libertad económica, la igualdad jurídica y un sistema político parlamentario constitucional.

Entre 1811 y 1814, la ciudad de Cádiz se convierte así en la Capital de España, puesto que era la sede del Gobierno español que, con el avance del ejército napoleónico, se ve obligado a refugiarse en la Isla de León y Cádiz, se hace historia. Nace una constitución.
Arguelles fue el encargado de redactar el preámbulo de la Constitución. Era diputado por Asturias.
La nación española es libre e independiente, no es patrimonio de ninguna familia o persona, la soberanía reside en la nación.
La potestad para hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey.
El súbdito es ahora un ciudadano y acaba el antiguo régimen, los españoles son iguales ante la ley, y se establece la separación de poderes, la soberanía reside en la nación, se declara nula la sesión de la corona a Napoleón y se reconoce como único y legítimo Rey a Fernando VII, que tendrá limitadas sus competencias, se elimina el tribunal del santo oficio de la inquisición y quedan abolidos los señoríos y privilegios tradicionales, aparecerá la libertad de imprenta y con ella periódicos y publicaciones de todo tipo.
La Constitución se compone de un discurso preliminar y 384 artículos, que establecen la forma de Estado, de gobierno y los derechos y deberes de los españoles.
La Constitución de Cadiz, fue un modelo para las nuevas naciones.

La Proclamación
Firmada la Constitución en el día 18 por todos los diputados, la ceremonia del 19 se reducía a ir al Congreso en cuerpo, acompañado por la regencia.
La fecha de proclamación del 19 de marzo se eligió al conmemorar, de un lado, la abdicación de Carlos IV en Fernando VII y, por otro, al coincidir con la onomástica de José I en el resto de la España ocupada. Por la mañana, los miembros de la Regencia, diplomáticos y personalidades distinguidas acudieron en comitiva al Oratorio de San Felipe Neri, donde ya estaban reunidos los diputados. Luego, continuaron todos juntos hasta la Iglesia del Carmen para oficiar una misa y cantar un Te Deum.

La Proclamación
La primera proclamación de la Constitución fue frente a la Aduana Vieja, hoy Diputación, la segunda en la Plaza del Mentidero (Cruz de la Verdad), la tercera en la Plaza de San Antonio y la cuarta en la Plaza del Oratorio de San Felipe Neri. No exenta de un gran aguacero.
Las primeras ediciones de la Constitución fueron de dos tipos: una mayor en tamaño folio y papel de calidad destinada a personalidades distinguidas, y otra en tamaño de octavo en papel común. Editadas por la Imprenta Real en Cádiz, los primeros ejemplares debieron ver la luz en torno al mes de mayo de 1812. Tras el verano, la Secretaría de Estado informaba a las Cortes de que había hecho circular cerca de doce mil ejemplares. También a partir del mes de mayo la Constitución comenzó a enseñarse en las escuelas de primeras letras como libro elemental.
En el mes de agosto se daba permiso para que el texto se pudiera publicar en otras ciudades españolas no ocupadas por el enemigo.

La plaza



Estamos en una plaza relativamente nueva, surge en 1911, que se le ganó al mar.
Donde estaba rodeada de las murallas y puerta y baluarte de San Antonio.
Los barcos se quedaban en la Bahía y eran los faluchos y barcos pequeños los que traían los pasajeros y mercancías a puerto, porque hasta 1903 a 1929 no se inician los trabajos, que incluía los muelles Reina Victoria, Marqués de Comillas y Alfonso XIII y que pretendía, en gráfica frase, "meter los transatlánticos en la Plaza de San Juan de Dios".
Cuando en 1906 se derribaron las murallas por el alcalde Cayetano del Toro, se pretendía que Cádiz se extendiera al mar.  Al derribarse las murallas nació un paseo “Paseo de Labra”. El primer nombre de la plaza como tal fue “Plaza de las Cortes de Cádiz”

El Monumento
El monumento a las Cortes fue muy controvertido, en principio se pretendió construir en la plaza de San Antonio pero los munícipes de entonces y entre ellos Pelayo Quintero (Cuenca 1867, Tetuán 1946) que era vocal de Comisión de Monumentos, que luego fue director del Museo de Cádiz, no le parecía bien el sitio, luego se pensó también en la Alameda, donde hoy está el monumento al Marqués de Comillas, pero tampoco a Romanone que era el que presidía en Madrid la Junta para la Construcción del Monumento, tampoco le parecía un sitio adecuado.




Hay que destacar en primer lugar la idea de la elección de este emplazamiento, un lugar, en aquella época, abierto al mar, para permitir que el símbolo de la libertad pudiera divisarse desde el mar por los barcos que llegaban al puerto de Cádiz, porque entonces no tenían estos edificios delante. En la configuración inicial de la Plaza de España, entre 1906 y 1910, al ser derribado el lienzo de muralla que iba desde la actual Plaza de San Juan de
Dios hasta la muralla de San Carlos, quedaba un espacio abierto al mar por su lado Este. Posteriormente, en época reciente, han sido construidos varios edificios que impiden la visión de la plaza desde la Bahía.
También decir que en España hay pocos monumentos de éstas características tan grande.
El monumento a la Constitución es un monumento conmemorativo del centenario de 1812.
También llamado del sitio, no hay que olvidar que en esa época estamos asediado por los franceses.
También conocido como Monumento de las Cortes,
Es un monumento rico en iconografía y simbolismos, que no se comprende que no se haya inaugurado todavía.
Fue un proyecto de Modesto López Otero, como arquitecto, y Aniceto Marinas García (1866-1953), como escultor. Fue realizado entre 1912-1929 y contiene varias alegorías de la Guerra, la Paz, la Agricultura y la Industria, junto con relieves alusivos a la resistencia gaditana durante la Guerra de la Independencia.
A sus lados se muestran las figuras alegóricas de la Agricultura a la derecha y a la izquierda de la Ciudadanía.
La idea de construir este monumento surgió el 27 de marzo de 1812, fecha en la que el Municipio gaditano solicitó su construcción al Congreso Nacional, siendo la petición leída y aprobada en la sesión de Cortes que tuvo lugar al día siguiente. Sin embargo no sería hasta el período 1912- 1929 cuando esta obra se llevaría a cabo, con este monumento se querían conmemorar los trascendentales acontecimientos para la vida política española que por aquellas fechas se habían desarrollado en Cádiz.




El Monumento a las Cortes es un intento de simbolizar todos los elementos que confluyeron en ese tiempo alrededor del texto constitucional. Sin embargo tendría que pasar un siglo para que éste pudiese llevarse a cabo.
Fue el impulso de la Comisión Provincial de Monumentos y de la Real Academia Hispano-Americana de Cádiz, que pidieron al Gobierno que cumpliese sus disposiciones, lo que permitió hacer realidad esta magnífica obra.

Autores
Con el fin de desarrollar el proyecto se convocó en Madrid, en 1911, un concurso de proyectos que tenía como condición que en el mismo se asociasen un arquitecto y un escultor, estableciéndose el premio en un millón de pesetas.
Del concurso, que resultó ser bastante reñido, tanto que hasta el Jurado llegó a plantearse dejarlo desierto, quedan algunas fotografías de las maquetas de los proyectos presentados, así como algunas de las memorias explicativas de algunos de ellos.
El proyecto ganador fue el que presentaron los autores Modesto López Otero, arquitecto, (1885-1962) y Aniceto Marinas Garcia, escultor (1866-1953). La maqueta de este proyecto no se conserva, pero sí quedan algunas fotografías de la misma en el Museo Histórico Municipal de Cádiz. Éstas nos permiten apreciar que el proyecto inicial sufrió algunas modificaciones aunque, en líneas generales, no desvirtuaron la idea original. El emplazamiento de este monumento fue también un tema discutido, hasta que finalmente se consensuó instalarlo en el lugar que hoy ocupa. Durante los años 1911 y 1912 se hicieron pruebas del terreno para determinar la cimentación, colocándose la primera piedra el 3 de octubre de 1912, con ocasión de la celebración del Centenario de la promulgación de la Constitución. En varias ocasiones se paralizaron estas obras, por motivos económicos, hasta su finalización y entrega al Ayuntamiento gaditano el 2 de mayo de 1929.

Materiales constructivos
El soporte estructural del Monumento está realizado en piedra caliza blanca, así como la peana, el paseo exterior, el sillón y la tribuna. La gran estatua está hecha en mármol blanco y gris, utilizándose la piedra arenisca gris para todas las demás esculturas de piedra. En bronce están realizadas las dos estatuas ecuestres, la espada y las cartelas con inscripciones. Así pues los cuatro materiales visibles son: la piedra caliza blanca, la piedra arenisca gris, el mármol y el bronce.

Planta
   De composición simétrica se estructura a base de un rectángulo en su eje central y dos brazos elípticos abiertos al mar.


Alzado
Consta de dos cuerpos, el central y el hemiciclo propiamente dicho. La parte inferior del mismo está constituido por escaños laterales y, en su centro, el sitial presidencial, sobre una tribuna. El respaldo del sillón, vacío, está decorado con tres flores de lis en relieve, aludiendo a la ausencia del monarca y, en los escalones de la tribuna sobre el que éste se eleva, debería estar con letras de bronce la palabra ARGÜELLES. Agustín Argüelles, diputado por Asturias, es una de las figuras más destacadas de las Cortes, en las que sobresalió como notable orador, de clara y brillante dialéctica, siendo el autor del Preámbulo de la Constitución.
La parte frontal de este basamento tiene tallado en relieve el escudo de las Cortes y, sobre el mismo, en bronce, la palabra CONSTITUCIÓN.


Figura principal del Monumento


Tras el sillón, una escultura que es la figura principal del Monumento.



La escultura en mármol que preside el Monumento es una matrona vestida con larga túnica cuyos atributos permiten considerarla un símbolo de la Constitución, refrendado por el rótulo ya mencionado. Estos son: la ley escrita en la mano derecha y la espada en la izquierda. En el prendedor que recoge en el pecho los pliegues de su túnica, figura el escudo de la nación española. Lleva el cabello recogido y cubierto por un casco, rematado por una pequeña figurita semejante a la que aparece en la parte superior del Monumento que es símbolo del poder y la justicia.

Composición simétrica
Composiciones simétricas componen el grueso de este monumento: grupos escultóricos flanqueando la figura principal, altorrelieves en los brazos curvos del hemiciclo y figuras ecuestres en los extremos del mismo.

Los del lado izquierdo poseen un carácter bélico mientras que los del derecho tienen un marcado carácter político y un aire de paz. Las figuras de ambos grupos poseen además un gran dinamismo.
Grupo escultórico I: La Ciudadanía (parte izquierda)


El bloque de la izquierda es una representación de la Ciudadanía, formado por personajes de distinta clase social que marchan a la guerra. Esta composición parece inspirarse en los ideales de la Revolución Francesa, presentes en los discursos de los diputados de las Cortes y en el texto de la Constitución. Una figura femenina con el cabello suelto guía, con impetuosa actitud, un caballo al que sujeta por las riendas. Sobre éste va un jinete erguido vestido con casaca. A ambos lados, otros personajes a pie forman un cortejo que acompaña al principal: por un lado, un soldado tocando un tambor y un abanderado llevando una gran bandera que ondea airosa tras el caballo; por el otro, una mujer con un niño en brazos despide al marido que marcha a la guerra.
En la parte posterior del Monumento, en una cartela con letras de bronce, aparecen plasmadas algunas de las medidas legislativas más importantes adoptadas por las Cortes: DERECHOS DE CIUDADANÍA - ABOLICIÓN DEL SANTO OFICIO - LIBERTAD DE IMPRENTA. La primera Constitución española carece de una parte en la que se recojan sistemáticamente todos los derechos en ella recogidos, estando todo el texto salpicado de los mismos.

Grupo escultórico II: La Agricultura (parte derecha)


Este grupo escultórico representa a la agricultura. En él dos potentes bueyes tiran de un carro triunfal presidido por una figura femenina, coronada de espigas, con el cuerno de la abundancia lleno de frutos. Esa figura se corresponde con la diosa latina Ceres, que enseñó a los hombres a sembrar y cultivar la tierra. A su lado, con paso decidido, camina una mujer, mientras que otra, sentada sobre uno de los bueyes, amamanta a su hijo, como símbolo de la fecundidad de la tierra.
En primer plano, presidiendo el grupo, avanza un campesino llevando sobre su hombro aperos de labranza. La agricultura, en aquel tiempo, tenía un papel muy destacado, no sólo en el orden "social y económico de la Nación”, sino también en el espiritual y artístico, ya que en España fue una de las más ricas fuentes de inspiración sobre las que se construyeron las más hermosas obras de la literatura y el arte. La reforma de la agricultura, principal recurso de la economía española del momento, fue una de las principales cuestiones de los debates de las Cortes de Cádiz.
En este sentido, fue de gran trascendencia la Ley de Señoríos (6 de junio de 1811) que determina la supresión del régimen señorial y una transformación radical de la estructura de la sociedad española. El Decreto de Cortes de 8 de junio de 1812 autoriza a los dueños de tierras a hacer de ellas el mejor uso que se acomode a sus intereses, se establece la libertad de arrendamientos y la abolición de las tasas.
Muy importantes son también los Decretos relativos a impuestos, moneda, comercio o industria, todos ellos dirigidos a eliminar los obstáculos que se opusieran al libre juego de la propiedad. Estas medidas legislativas, se plasman también en la cartela que, bajo el grupo, figura en la parte posterior del Monumento: ABOLICIÓN DE LOS SEÑORÍOS - ORGANIZACIÓN DE LA HACIENDA - PROTECCIÓN DE LA AGRICULTURA.



Parte cóncava de los brazos del hemiciclo: altorrelieves de tema histórico


Altorrelieve de la parte izquierda: Inspiración en el cuadro La Junta de Cádiz en 1810.
Este altorrelieve representa a la Junta de Defensa de Cádiz en el momento de contestar al ultimátum que, en nombre del mariscal Soult, le dieron los generales afrancesados Pedro de Obregón, José Justo Salcedo y Miguel de Hermosilla solicitando la rendición de la ciudad al rey José Bonaparte. Entre los miembros de la Junta de Defensa, Garzón de Salazar que aparece sentado escribiendo la contestación que se va a dar a los generales franceses: "La ciudad de Cádiz, fiel a los principios que ha jurado, no reconoce otro rey que Fernando VII", que, como signo de desprecio, esta contestación se escribió en un papel de fumar de un cigarrillo que en ese momento estaba liando el impetuoso Salazar.
Es evidente la inspiración de este relieve en el cuadro del pintor gaditano Ramón Rodríguez Barcaza, titulado La Junta de Cádiz en 1810, realizado en París en 1867 y conservado en el Museo de Cádiz.
Este cuadro representa la escena que tuvo lugar ante la fachada del  Ayuntamiento de Cádiz, en que la Junta de Defensa responde al oficio que le entregaron los franceses al día siguiente de su entrada en la ciudad. Tras reunirse a deliberar la respuesta de la Junta fue: "La ciudad de Cádiz, fiel a los principios que ha jurado, no reconoce otro rey que Fernando VII". Esta decisión fue trascendental, ya que, en caso contrario hubiese significado la victoria de las tropas napoleónica, por lo que va a dar lugar al sitio de Cádiz.
En el cuadro de Barcaza, en un tablado con escalinata alfombrada, se ve al presidente de la Junta que, con el brazo en alto, muestra al pueblo la respuesta que se va a dar a los franceses, escrita en letras de oro en una colgadura blanca que pende del Ayuntamiento. Junto a él, el general que estrecha la mano a otro de los miembros de la Junta es el duque de Alburquerque, jefe de los ejércitos de tierra, y un tercer personaje que saluda al pueblo, con el sombrero en la mano, es el comandante de Marina, don Ignacio María de Álava. En el relieve se aprecian estos mismos personajes en las mismas actitudes: en el centro de la composición Venegas con el brazo en alto y, junto a él, los demás miembros de la Junta, Istúriz, Muñiz, Lobo, Bustamante, Aguirre, Gargollo y Garzón de Salazar. Este último aparece sentado, escribiendo la respuesta a los franceses que, en letras de bronce, figura en una cartela situada a la derecha del relieve. Otros personajes también presentes en el relieve, al igual que en el cuadro, son: el duque de Alburquerque, un majo con sombrero en la mano sujetando un caballo por las bridas, personalidades destacadas de la ciudad y algunos milicianos de los batallones de voluntarios.


Altorrelieve de la parte derecha: Jura de la Constitución

Éste representa la Jura de la Constitución por los diputados, acto que tuvo lugar el 18 de marzo de 1812 en la iglesia de San Felipe Neri, antes de su solemne promulgación. El personaje central es el secretario de las Cortes que, tras la lectura de la fórmula del juramento, se dirige a los diputados invitándoles a jurar sobre los Santos Evangelios. Mientras el presidente de la Cámara, Vicente Pascual, diputado por Teruel, preside la ceremonia. El clérigo de la derecha sería Muñoz Torrero, autor de la primera intervención en las deliberaciones de las Cortes, en la que propuso que se hiciera la solemne declaración de que "en ellas residía la soberanía nacional". Este principio dogmático, proclamado ya en la primera sesión de las Cortes, mediante el célebre Decreto de 24 de septiembre de 1810, figuró posteriormente en el artículo 3 de la Constitución de 1812. Con letras de bronce aparece en la cartela situada a la izquierda del relieve: LAS CORTES DECLARAN SOLEMNEMENTE QUE EN ELLAS RESIDE LA SOBERANIA NACIONAL. Basándose en el análisis de sus retratos conservados en su mayor parte en el Museo Histórico Municipal de Cádiz, así como en el Diario de sesiones de las Cortes, algunos autores identifican a diputados como: Mejía Lequerica, Antonio Capmany, el conde de Toreno, Argüelles, Nicasio Gallego, etc.. Asimismo estos personajes han sido identificados a través de la relación iconográfica del relieve con el cuadro titulado El Juramento de los Diputados de las Cortes de Cádiz, de Casado del Alisal, hoy en el Palacio de las Cortes de la Carrera de San Jerónimo.



Aunque la escena en él representada no es la misma que la del relieve, sino la Jura de los Diputados al comenzar las sesiones de las Cortes el 24 de septiembre de 1810, en la iglesia Mayor de San Fernando, muchos de los personajes de ambas representaciones son los mismos.

Extremos de los brazos del hemiciclo
Dos esculturas ecuestres, en bronce, flanquean los extremos de los brazos del hemiciclo, representando alegorías de la Paz y la Guerra.

La Paz




Está representada en el lado derecho por medio de una figura femenina, vestida con túnica. En su mano derecha, alzada, lleva una cruz con hojas de laurel, mientras que en la izquierda sujeta las riendas del caballo. Éste se encuentra estático, en actitud de reposo.


La Guerra



Está representada a la izquierda, a través de un personaje masculino, con coraza y casco alado, que lleva en su mano derecha una Victoria alada. La indumentaria permite identificarlo como Marte, dios de la guerra y a él corresponde también la postura del caballo, a galope, con el cuello y las patas delanteras alzadas. El cañón bajo la figura contribuye a aportar ese carácter belicista. Como se ve los elementos escultóricos del Monumento están claramente relacionados por su significado: en el lado derecho la Paz, la Jura de la Constitución y la Alegoría de la Agricultura; en el lado izquierdo la Guerra, el rechazo a Napoleón y la Ciudadanía.


Elementos plásticos: homenaje a América en las Cortes (parte posterior)
Estos elementos aluden al papel desempeñado por Cádiz y América en las Cortes y Constitución de 1812.
La figura principal es una escultura de Hércules, con sus principales atributos, la clava y la piel de león, flanqueado por dos leones y columnas de las que actualmente sólo se conservan las bases. Esta representación es el símbolo de la ciudad de Cádiz y figura en su escudo. En la convocatoria para la construcción del Monumento se especificaba que "la estatua de Hércules, como emblema de las armas de esta ciudad, sea una de las que tenga su debido lugar en el monumento que denote y signifique el Pueblo que lo consagra para gloria inmortal de la Nación".



A la derecha del Hércules un altorrelieve simboliza a América por medio de un grupo de personajes.



Entre éstos se representa a Colón, ofreciendo sus presentes a la reina Isabel la Católica, por mediación de los indios que trajo consigo. La inclusión de este grupo es un homenaje al importante papel jugado por América en el Sitio y Cortes gaditanas ya que durante todo este período las remesas americanas siguieron llegando puntualmente a Cádiz, constituyendo una excelente aportación a los gastos de guerra. Del mismo modo la actuación de los diputados por América fue decisoria. Debido a las dificultades para llegar a Cádiz desde Ultramar, fueron elegidos en la Península suplentes entre los naturales de cada territorio hasta que pudieran llegar los debidamente designados. Entre ellos destacó Mejía Lequerica, nacido en Quito que, ante la posibilidad del traslado de las cortes a Canarias, insistió en su permanencia en Cádiz. Su número fue abundante entre los integrantes de la comisión encargada de redactar la Constitución: Morales Duárez, del Perú; Fernández de Leiva, de Chile; Pérez y Martínez, Mendiola ambos en Méjico; Jáuregui de Cuba.



El grupo escultórico situado a la izquierda de Hércules, simboliza a la ciudad de Cádiz por medio de un grupo de diputados vestidos a la usanza de la época. En el lado convexo de los brazos del hemiciclo aparecen distribuidas varias cartelas con los nombres de los diputados.
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Cuerpo central
El cuerpo central del Monumento está constituido por un pilar de 32 metros de altura con cuatro pilastras jónicas adosadas.








Remata el pilar un cubo de entablamento con la leyenda "1812" en la parte anterior y "CÁDIZ" en la posterior, ambas talladas en bronce. Sobre el entablamento cuatro figuras alegóricas sostienen el código de la Constitución, representado como un libro abierto. •

En el lado frontal, la figura de la izquierda es una mujer vestida con túnica cuyos pliegues se ciñen al cuerpo marcando su anatomía. Su cabello se recoge por una cinta, con rizos simétricamente dispuestos sobre la frente. En su mano derecha lleva una cadena rota, como símbolo de la abolición de la esclavitud. Aunque la esclavitud no fue totalmente abolida en España hasta 1880, la Constitución de 1812 desempeñó un importante papel en la declaración de derechos y libertades. • Junto a la mujer hay una figura masculina desnuda, cuyos rasgos anatómicos, así como su rostro y peinado están claramente inspirados en la estatuaria clásica. Se halla en una postura de reposo, con la pierna izquierda flexionada y una antorcha, en la mano derecha. La antorcha es símbolo de la iluminación y de la purificación por el fuego; es una luz que ilumina la travesía de los infiernos y los caminos de la iniciación. Por ello, en diversas alegorías, figura como emblema de la verdad. •

El ángulo izquierdo del pilar está ocupado por una figura con larga túnica y brazos descubiertos de recia musculatura que sostiene una espada con las dos manos.
Podría identificarse con la virtud de la Justicia, que en la mitología romana se representa por una joven de aire severo, enteramente de frente (símbolo del exacto equilibrio bilateral), sosteniendo una espada de doble filo (decisión síquica) y una balanza (equilibrio del bien y del mal). En las figuras alegóricas la espada es el atributo de la Justicia, como representación de la potencia distributiva y emblema de su poder. La Justicia es además un tema ampliamente desarrollado por la Constitución de 1812 que dedica su Título V a tal materia. •
La cuarta figura situada en el remate del Monumento es una mujer con el cabello suelto, ondulante, vestida con túnica que cae dejando ver el seno izquierdo. Con una mano toca la espada que lleva la figura de la Justicia, mientras que en la otra sostiene un pergamino, símbolo de la ley escrita.
Una vez más la ley humana aparece vinculada a la justicia, que explicaría el gesto de esta figura al tocar con su mano la espada.

A pesar de la importancia de los acontecimientos plasmados en este Monumento a las Cortes, de vital importancia para España y otras democracias europeas y americanas, sólo hay una referencia similar en otro monumento con el mismo tema que se encuentra en San Agustín de la Florida (EEUU).

                                                                   J. Luis Varela


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
María Luisa Cano Navas, Estudio iconográfico del Monumento a las Cortes, Constitución y sitio de Cádiz, Cuadernos de arte e iconografía, ISBN 0214-2821, Tomo 2, Nº. 4, 1989 (Ejemplar dedicado a: Actas del Primer Coloquio de Iconografía), págs. 268-276. (2) J. M. Azcárate, Panorama del arte español del siglo XX, Madrid, 1978, p. 82. J. A. Gaya Nuño, Arte del siglo XIX, Ars Hispaniae vol. XIX, Madrid, 1966, pp. 295 321. Marqués de Lozoya, "El escultor Aniceto Marinas" en Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1967 p. 29. J. Marín Medina, La escultura española contemporánea. Historia y evaluación crítica (1800-1978), Madrid, 1978. (3) M. Guillén Rosón, Monumentos de Cádiz, Cádiz, 1960, p. 22. (4) Ramón Solís, El Cádiz de las Cortes, Madrid, 1987. (5) Diario de Cádiz, 23-5-1911. (6) R. Domenech, "Concurso de proyectos para el Monumento conmemorativo de las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz", en Rev. Museum, 1911, pp. 441-448. (7) M. de Retegui, "Curiosidades escultóricas del monumento de las Cortes de 1812", en Diario de Cádiz, 4-1-1987. (8) Ministerio de Educación y Ciencia. Ministerio de Relaciones con las Cortes y de la Secretaría del Gobierno, La Constitución de 1812. 175 Aniversario. (9) F. Ponce Cordones, "Del lienzo a la piedra", en Diario de Cádiz, 29-6-1980. (10) L. Sánchez Agesta, "Cádiz en los días de las Cortes", en Revista Gades, núm. 16, 1987, p. 34. (11) D. Ramos, "América en las Cortes de Cádiz, como recurso y esperanza", en Revista Gades, núm. 16, Cádiz, 1987, p. 91 y 116.
UCA
Wikipedia
Periódico Liberal
Gabinete Pedagógico de Bellas Artes

Fotos de personajes y reyes de Wikipedia
Fotos del Monumento: J Luis Varela
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